Entre las herramientas para monitorear el mosquito que transmite el Zika, y otras enfermedades como el dengue y la chikungunya, la ovitrampa se destaca por su sencillez de uso y bajo costo, lo que facilita su sostenibilidad y aceptación de la comunidad.

En este sentido, la Cruz Roja Colombiana está utilizando ovitrampas como iniciativa piloto en 5 departamentos del país, con la participación de 100 familias y la instalación de 200 ovitrampas. Esta iniciativa forma parte del proyecto Acción comunitaria frente al Zika (CAZ por sus siglas en inglés, implementado por la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR), la Cruz Roja Colombiana (CRC), Save the Children y con el generoso apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID por sus siglas en inglés). Adicionalmente, las actividades se implementan en coordinación con las autoridades de salud a nivel nacional y local.

“Una ovitrampa es básicamente un contenedor negro de 12 cm que se llena de agua y una substancia que atrae al mosquito. Estas se utilizan como parte del proceso participativo con la comunidad, ya que cada familia que participa “adopta” las ovitrampas en su hogar y le da seguimiento junto con los voluntarios. Así nos asegurándonos que los miembros de la comunidad sean actores claves en el control de la población de los mosquitos.” – dijo Juan Carlos Alvarez, consultor en control de vectores de la FICR.

La ovitrampa está diseñada para atraer mosquitos hembras y que estas depositen sus huevos, generando criaderos de mosquitos. Normalmente, una ovitrampa consiste en un contenedor negro que se llena de agua con pasto y dos paletas de madera. Luego, este contenedor se coloca en una zona oscura de la casa y se revisa semanalmente para monitorear los huevos y larvas de mosquitos. La relativa precisión de la ovitrampa facilita el seguimiento del vector transmisor de los virus.

“A pesar de la sencillez de la herramienta, el impacto de la misma se puede ver exponenciado si le incorporamos tecnología de alto nivel”, señaló Alvarez. “Como parte de las innovaciones introducidas en el proyecto, la Cruz Roja Colombiana, filian de Medellín está implementando la geolocalización y manejo de datos en conjunto con la ovitrampa”.

Los y las voluntarios quienes instalaron y dan seguimiento a las ovitrampas en las comunidades de Maria Cano y Bello Oriente tomaron fotos de cada una de las 20 casas donde instalaron las 40 ovitrampas. Usando las fotos y las ubicaciones pudieron colocar la información en una base de datos digital y geolocalizar cada ovitrampa. En las visitas de seguimiento, los voluntarios incluyen la información sobre la última muestra recolectada, incluyendo una foto de la ovitrampa, de la muestra y agregan comentarios. Luego, la información es procesada y codificada por colores para identificar lugares con presencias más altas de huevos en las ovitrampas.

Este enfoque combina la tecnología móvil y la instalación y monitoreo de las ovitrampas para asegurar que la data recolectada está disponible, accesible, y es procesada de manera de apoyar la toma de decisiones. La siguiente imagen, por ejemplo, muestra hogares con coloración con base en a los resultados reportados a través del monitoreo de la ovitrampa y una foto de la muestra recolectada durante la última visita.

“Gracias a estas herramientas hemos podido visualizar el comportamiento de cada vivienda y el histórico de sus resultados, incluyendo las observaciones de los voluntarios como presencia de mujeres embarazadas y registro de algunos casos de Zika en las casas. Esto nos ayuda a tomar decisiones en base a la información recolectada sobre el accionar de la institución.” – dijo Juan José Montoya Quintero.

“Utilizamos las ovitrampas como uno de los componentes claves de la estrategia de la vigilancia y monitoreo basados en la comunidad dentro del proyecto CAZ. No solamente son de importancia en el monitoreo de la población de mosquitos que transmiten el virus del Zika, pero también podemos entender mejor cuales iniciativas de control vectores funcionan mejor en la comunidad participante.” – notó Diany Romo, consultora en vigilancia epidemiológica con la FICR.

El objetivo general del uso de las ovitrampas es de reducir significativamente la población de los mosquitos Aedes aegypti en las zonas de intervención para así prevenir la transmisión del virus del Zika y otras enfermedades transmitidas por el mosquito como el dengue y la chikungunya.