Clarita y la señora Aedes enseñan como prevenir el virus del Zika

Clarita es una niña de 8 años, curiosa, juguetona, y preocupada por la existencia de los mosquitos. Por esta razón, lee mucho sobre el impacto que ocasionan en la salud de los seres humanos. Un día, al llegar del colegio, se queda dormida. En el sueño camina por un sitio desconocido de su pueblo, donde se encuentra con varios personajes…

“El sueño de Clarita” es la nueva herramienta artístico-pedagógica del proyecto Acción Comunitaria Contra el Zika (CAZ) para la enseñanza del ciclo de vida del mosquito Aedes Aegypti, sus criaderos y la prevención del virus del Zika. Esta obra teatral con títeres ha sido elaborada con el objetivo de facilitar el aprendizaje entre niños y jóvenes de comportamientos clave para la prevención de enfermedades ocasionadas por el mosquito.

Danna, 10 años, quien asistió con su clase a la primera representación de la obra en el Barrio de San Jorge en Santa Marta, Colombia, comenta: “En el teatrino vimos que hay un mosquito que se llama Aedes que nos pica y nos enferma. Yo antes sabía algo de esto, pero no tanto como me lo explicaron acá. Me gustó mucho que me explicaran cosas importantes sobre el mosquito”.

Aprendimos del mosquito, de qué pasa cuando nos pica. Y sobre todo que vive y se reproduce en los tanques, en las poncheras, en botellas y otras cosas más con agua, que hay que eliminar”, añade Juan Andrés, de 9 años.

El teatrino es una iniciativa para sensibilizar principalmente a las comunidades infantiles, con las cuales es importante utilizar herramientas atractivas y llamativas, que diviertan y al mismo tiempo faciliten la enseñanza. En el guion de la obra se han incorporado mensajes clave de eliminación de criaderos de mosquito y prevención del virus del Zika que los niños y niñas asimilan mientras disfrutan el espectáculo, explica Nicolas Díaz, unos de los voluntarios de la Cruz Roja Colombiana que ha apoyado la elaboración del guion y la implementación del teatrino.

La lúdica y la recreación están entre las metodologías y herramientas más eficaces para enseñar a todo tipo de público, sean niños, jóvenes y adultos. Para el proyecto CAZ, utilizar títeres es algo muy especial e innovador. Hemos podido comprobar que nuestro público responde de manera muy positiva y ha estado aprendiendo el contenido clave de la representación”, añade Nicolas.

“El sueño de Clarita” ha sido pilotado en comunidades de los departamentos de Magdalena y la Guajira, Colombia, y se implementará durante 2019 en otros 6 departamentos de Colombia, así como en El Salvador, Honduras, Nicaragua y Re publica Dominicana gracias al apoyo de voluntarios de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja.

 

Esta publicación es posible gracias al generoso apoyo del pueblo estadounidense a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). El contenido es responsabilidad de Save the Children y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y no refleja necesariamente las opiniones de USAID o del Gobierno de los Estados Unidos.

“Este entrenamiento nos permite convertirnos en semillas de desarrollo y empoderamiento en nuestras comunidades”

En el marco del proyecto Acción Comunitaria Contra el Zika (CAZ), la Cruz Roja Colombiana organizó dos talleres para líderes comunitarios en Santa Marta, Colombia, con el objetivo de fortalecer los conocimientos en apoyo psicosocial y vigilancia epidemiológica a nivel comunitario.

En sus primeros dos años de implementación, el proyecto CAZ se ha enfocado en desarrollar acciones con las Sociedades Nacionales y las comunidades para combatir y prevenir el virus del Zika. Siendo el último año de implementación del proyecto, todos los actores involucrados en los cinco países, tanto las comunidades como los Ministerios de Salud y las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja, coinciden que es importante y necesario que los conocimientos y habilidades desarrollados a través del proyecto se consoliden a nivel comunitario y sean duraderos.

“El objetivo de los talleres para gestores comunitarios es formar actores en salud comunitaria que permanezcan más allá del proyecto y puedan intervenir en otras situaciones y contextos en el futuro, apoyando a sus comunidades y mejorando la respuesta en Salud.” explica Diany Romo, de la Federación Internacional de las Sociedades de la Cruz Roja y Media Luna Roja (FICR).

En este sentido, uno de los participantes destaca: “Este entrenamiento nos permite convertirnos en semillas de desarrollo y empoderamiento en nuestras comunidades”.

“Nosotros somos los que estamos viviendo el día a día de las enfermedades y mientras la respuesta en salud se organiza nosotros podemos identificar enfermedades a tiempo e intentar combatirlas. Por ello es importante que cada comunidad tenga personas formadas”, explica Nyunjar Rojas Moreno, líder comunitario de César quien participó en el taller enfocado en vigilancia epidemiológica.

Ana Cristina Ramos, joven lideresa del departamento de Córdoba que asistió al taller de Apoyo Psicosocial comenta: “Con este taller espero obtener conocimientos claros, concisos y precisos en temas de salud, para poder informar a mi comunidad, que en mi caso son los jóvenes, ya que pertenezco al Comité de juventud de mi barrio.”

Alrededor de 50 líderes comunitarios de los departamentos de Atlántico, Cesar, Córdoba y Magdalena han sido capacitados en los dos talleres, impartidos por facilitadores de la Cruz Roja Colombiana, con el apoyo de técnicos de la FICR y del Centro de Referencia en Preparación Institucional para Desastres (CREPD).

 

Taller en vigilancia epidemiólogica para gestores comunitarios

Taller en apoyo psicosocial y salud y primeros auxilios para gestores comunitarios

 

Esta publicación es posible gracias al generoso apoyo del pueblo estadounidense a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). El contenido es responsabilidad de Save the Children y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y no refleja necesariamente las opiniones de USAID o del Gobierno de los Estados Unidos.

Understanding knowledge, attitudes and practices to fight Zika

In an outbreak communities are the frontline in the fight to stopping the spread of disease. However, with new diseases now frequently emerging due to impacts of urbanisation, climate change and increasingly mobile global populations, it is difficult for people to keep up with the pace of new information and know what to do to protect themselves. Between June and October 2018 thirteen Caribbean Red Cross National Societies completed large scale efforts to find out more about what communities know, how they think about, and what they do to prevent Zika.

“In order to help people combat the threat of this disease now and in the future, we need to understand what they already know about it how they have been already working to prevent it. We want to tackle people`s misconceptions about the virus and help them to collectively protect their communities and support those people who may be affected.” said Nasir Khan, Caribbean Zika Prevention and Response Project manager for IFRC.

The Caribbean region is no stranger to viruses transmitted by mosquitoes, with Dengue and Chikungunya, spread by the same Aedes mosquito, now commonplace in the region. However, Zika has another dimension to it with the risks of congenital Zika syndrome (including microcephaly) and the fact that it can also be sexually transmitted. To find out more about what people knew, how they understood and what practices they engaged in to prevent Zika a Knowledge Attitudes and Practices (KAP) survey was carried out in 13 countries that are part of IFRC’s Caribbean Zika Prevention and Response Project supported by USAID.

In total 1667 surveys were collected across English speaking countries in the Caribbean and Suriname. Carrying out data collection from households at this scale can be a challenge, especially when it comes to making sure all data is captured and made quickly available for analysis. To meet this challenge Caribbean National Societies were supported with training and support to use Open Data Kit (ODK) an open source tool that is used widely in humanitarian organizations to collect field data.

Results of the KAP survey showed that people were concerned about Zika and while most knew it was caused by a mosquito, few were aware that it could also be sexually transmitted. Some people were engaged in actions that might help mosquitoes stop breeding but are likely to need more support to scale up actions to protect the wider community.

A great strength of the Red Cross is our ability to stand alongside our communities, to hear and understand what is going on at the ground level. The information we get from listening to community voices is invaluable to us and other partners in the Caribbean region in addressing Zika and the health challenges of the future.” explained Erin Law, Global Zika Advisor for IFRC.

The Knowledge Attitudes and Practices Survey on Zika in the Caribbean was conducted by Red Cross National Societies in Antigua and Barbuda, Barbados, Belize, Dominica, Grenada, Guyana, Jamaica, St Kitts and Nevis, Saint Lucia, St Vincent and the Grenadines, Suriname, The Bahamas and Trinidad and Tobago. Technical support was provided by the IFRC Country Cluster for the English-speaking Caribbean and Suriname, IFRC Innovation Team in the Americas Regional Office and the Caribbean Disaster Risk Management (CADRIM) Reference Centre in Barbados.

Read the Knowledge, Attitudes and Practices Survey Report

Download the pdf Caribbean Red Cross Success Story

Madres y mujeres gestantes al centro de las acciones de la Cruz Roja Dominicana

Debido a las graves consecuencias que el virus Zika puede ocasionar en mujeres gestantes y sus bebés, las mujeres en edad reproductiva y las embarazadas son una audiencia prioritaria en las intervenciones para prevenir la enfermedad. En el marco del proyecto Acción Comunitaria contra el Zika, la Cruz Roja Dominicana presta una atención particular a estos grupos, realizando charlas de sensibilización y orientación con su participación.

En Gualey, una comunidad ubicada a la orilla del rio Ozama y una de la más vulnerables del Distrito Nacional, un grupo de mujeres, algunas acompañadas por sus niños, se reúne en el patio delantero de una casa que un habitante ha puesto a disposición voluntariamente para una actividad con la Cruz Roja. Dos voluntarios de la organización se incorporan al grupo y dan inicio a una charla en la cual explican algunos conceptos clave para la prevención del virus Zika y contestan a dudas e inquietudes del grupo.

En la charla de hoy el voluntario nos recordó que el mosquito es el vector que transmite el virus al cuerpo, cuáles son los síntomas del Zika y qué debemos hacer para no enfermarnos. Por ejemplo, nos explicó que es muy importante evitar el agua estancada, sobre todo el agua limpia, que le gusta al mosquito, y tratar de mantener la higiene en nuestro entorno” detalla Juliana, una habitante del barrio quien participó en la actividad.

Eric, estudiante de medicina y voluntario de la Cruz Roja desde hace más de cuatro años, explica que transmitir conocimientos importantes a las comunidades es uno de los aspectos del proyecto que más le gusta, además de servir de coordinador entre la Cruz Roja, los lideres comunitarios y la comunidad misma la organización de actividades.

Sobre este último punto, Dilsia, presidenta de la junta de vecinos de Gualey, detalla: “La Cruz Roja está dando mucha atención a las mujeres embarazadas, por el riesgo del Zika. Pero también organizan jornadas de limpiezas y actividades de recolección de basura. Hacemos la coordinación, la junta de vecinos llama a los habitantes del sector y todos están activos.

Dilsia explica que los habitantes, sobre todas las mujeres, preocupados porque sus familias no se enfermen, han respondido con entusiasmo al proyecto y que ha podido observar cambios importantes en la comunidad. “Ahora tenemos una educación de conciencia de lo que puede ocasionar el mosquito, y ya casi no usamos la palabra “enfermedad” por aquí. Queremos que todos los barrios hagan lo que estamos haciendo aquí en Gualey”.

 

Esta publicación es posible gracias al generoso apoyo del pueblo estadounidense a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). El contenido es responsabilidad de Save the Children y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y no refleja necesariamente las opiniones de USAID o del Gobierno de los Estados Unidos.

Cuatro buenas prácticas desde el proyecto CAZ Nicaragua

En el departamento de Granada, la Cruz Roja Nicaragüense implementa el proyecto Acción Comunitaria Contra el Zika en tres barrios (Las Prusias, El Pantanal, La Sabaneta) y en cinco escuelas (María Auxiliadora, Mercedes Mondragón, Nueva Esperanza, Lorenzo Guerrero y Carlos A. Bravo).

El desarrollo y la implementación del proyecto hasta la fecha, tanto en Granada como en cuatro otros departamentos, ha permitido a la Cruz Roja identificar buenas prácticas que pueden adoptarse en programas de salud y otros proyectos, no solamente en la misma Sociedad Nacional, sino también a nivel regional.

 

Coordinación y participación de todos los actores son fundamentales para el éxito del proyecto

La mayoría de las actividades en comunidades y escuelas se organizan de manera colaborativa con los Ministerios de Salud y Educación, la alcaldía, lideres comunitarios y voluntarios de la Cruz Roja. Las sesiones de trabajo para elaborar planes de intervención comunitarios y planes de riesgo cuentan con la participación de miembros de las comunidades, directores de colegios, estudiantes y representantes de ministerio y benefician de los conocimientos y experiencia de cada uno de ellos.

 

Reforzar los conocimientos a nivel comunitario permite dejar una capacidad instalada en la población

La Cruz Roja y el Ministerio de Salud imparten regularmente talleres en control vectorial, manejo de herramientas de eliminación de criaderos y mapeo de riesgos y acceso seguros con el objetivo de reforzar el conocimiento de los voluntarios de Cruz Roja y de los líderes comunitarios de los tres barrios, los cuales usan sus conocimientos para intervenir en su comunidad y se forman para poder hacer frente a futuros retos.

 

Contacto directo con la población y ejemplos prácticos refuerzan la adopción de comportamientos preventivos a nivel individual y comunitario

Voluntarios de Cruz Roja, acompañados por líderes comunitarios visitan las casas de los barrios de Las Prusias, El Pantanal y La Sabaneta para enseñar todos los miembros de las familias, desde los más chiquitos hasta los adultos mayores, como eliminar los criaderos de zancudos. En las visitas, los voluntarios dan demostraciones de como limpiar los tanques de agua y las pilas y explican qué es el virus del Zika y como prevenir las picaduras del mosquito, resolviendo dudas y preguntas de los habitantes.

 

Jóvenes y niños tienen la capacidad de volverse agentes de cambios importantes en su comunidad

En los cinco colegios de implementación del proyecto, directores y voluntarios de la Cruz Roja apoyaron el proceso de conformación de brigadas escolares de control vectorial. Los jóvenes y niños participan en actividades lúdico-educativas formándose en temas de prevención de Zika y otras enfermedades y convirtiéndose en portavoces del proyecto, tanto adentro como afuera del centro escolar.

Los miembros de las brigadas organizan charlas y ferias en las cuales tramiten mensajes claves para la prevención del Zika a la comunidad educativa. Además, realizan actividades prácticas en su centro escolar, como campañas de limpiezas, para eliminar y prevenir los criaderos de mosquitos.

 

Nota elaborada en colaboración con la Cruz Roja Nicaragüense 

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Superando las barreras psicológicas y sociales dejadas por el Zika

Las madres y los padres que se reúnen cada dos semanas en Villanueva, en el departamento de Corté de Honduras, bajo la invitación de la Cruz Roja Hondureña saben que al atravesar el umbral del centro comunitario no encontrarán ni miradas curiosas ni rechazo y solo serán recibido con comprensión, apoyo y solidaridad.

“Me hace sentir bien, saber qué yo no soy la única”

La mayoría son madres que llega sola cargando a su bebé, algunas por haber sido abandonadas por su pareja después de dar a la luz, otras por tener un esposo que trabaja todos los días para asegurarse que su familia tenga un techo sobre su cabeza y pueda satisfacer sus necesidades básicas, las cuales incluyen múltiples pasajes hacia centros de salud y costosos medicamentos.

Algunas mujeres tuvieron síntomas durante la gestación, otras no sintieron ningún malestar. Muchas aún no saben si contrajeron el virus del Zika hace más de dos años, cuando estaban embarazadas, ya que el proceso de diagnóstico es largo y los especialistas no han confirmado la diagnosis.

Todas tienen algo en común: su niño o niña tiene la cabeza más pequeña que lo esperado para su edad, presenta atrasos en el desarrollo, necesita atención medica frecuente y muchos cuidados. También hay otra cosa que los une: ninguna de ellas puede negar que esta experiencia no haya tenido un impacto muy grande en su vida.

Me hace sentir bien, saber qué yo no soy la única, qué hay otras mamás que tienen bebés que son iguales que ella.” manifiesta Maryury, observando a los 18 niños, sus mamás y algunos papás sentados al lado de ella en un circulo.

Apoyo psicosocial y estimulación temprana

En los círculos comunitarios intentamos amortiguar los efectos de tener un niño con microcefalia u otros problemas en la salud mental de los padres. Al mismo tiempo nos enfocamos en la estimulación temprana de los niños, para que los padres aprendan ejercicios y cuidados básicos que le permitan desarrollar el potencial de sus bebés” explica Sergio Nuñez, especialista en Cuidado y Apoyo de la Cruz Roja Hondureña.

Madres, padres y bebés se quitan los zapatos y se acomodan en una colchoneta enorme de distintos colores. Con la ayuda de voluntarios, realizan varios ejercicios con sus bebés, estimulando sus capacidades motrices, cognitivas y de lenguaje. Algunos padres toman la iniciativa y se vuelven “líder entrenador”, enseñando al grupo la rutina que practican con su bebé todos los días en la casa.

Movemos sus piernas, sus brazos, su cuello y le ofrecemos juguetes para que los agarre y haga fuerza con sus dedos. Trabajamos con su cabeza y su boca para que aprenda a masticar y a controlar su saliva y siempre le hablamos y enseñamos cosas para que empiece a hablar” explican Maria y Melvin, padres de Iliany, que recién se han incorporado al grupo.

“Con los círculos uno conoce más, se ayuda más”

Los círculos brindan también un espacio en el cual los padres pueden compartir experiencias, contar su historia y hablar de cómo se sienten. Los voluntarios de la Cruz Roja los alientan a expresarse a través de ejercicios de fortalecimiento autoestima y de intercambio.

Wendy, una de las mamás más jóvenes del círculo, revela: “Con los círculos uno conoce más, se ayuda más, descubre más cosas para llevarse con su bebe y ayudarle. Yo me relaciono más con él y me siento mejor. He conocido a varias mamás y me mensajeo con ellas, así nos vamos apoyando, por ejemplo, cuando el niño está enfermo o en otras ocasiones”.

Desde enero 2018, la Cruz Roja Hondureña, trabajando en conjunto con la Secretaría de Salud en el marco del proyecto Acción Comunitaria Contra el Zika, ha identificado 29 casos de familias de niños afectados por el síndrome congénito del Zika en 8 municipios de Honduras. En colaboración con otras instituciones, y con el apoyo de más de 30 voluntarios capacitados en apoyo psicosocial, ha logrado establecer dos círculos comunitarios de apoyo psicosocial: uno en Villanueva, al cual participan 18 familias, y otro en Puerto Cortes, donde se reúnen 7 parejas con sus niños.

 

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Giulia Boo

Cuidado y apoyo a madres gestantes y lactantes en Santa Marta

Nota publicada por la Cruz Roja Colombiana Seccional Magdalena

En el marco del proyecto Acción Comunitaria Frente al Zika (CAZ), la Cruz Roja Colombiana Seccional Magdalena realizó una actividad de apoyo psicosocial en Maloca, Etapa 3 de Ciudad Equidad, en Santa Marta, Colombia, en colaboración con la organización ASONESHCA, del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.

Con el objetivo de brindar apoyo y cuidado a madres gestantes y lactantes, especialistas, empleados y voluntarios de la Cruz Roja bridaron atención a más de veinte mujeres, formándolas en estimulación temprana en las gestantes y los bebés.

La psicóloga Nini Joanna Mier García, coordinadora local del proyecto, destacó que la estimulación en las embarazadas es importante porque facilita el desarrollo cerebral, físico y emocional del feto. Al mismo tiempo, añadió, en los bebés, la estimulación desde las primeras etapas de vida favorece la capacidad de reflejos y psicomotriz.

La estimulación temprana permite desarrollar una conexión psicológica y mental entre la madre, el bebé o el feto, reforzando vínculos y previniendo los efectos de la estigmatización frente a las posibles consecuencias al contraer el virus del Zika.

Para lograr la estimulación, las mujeres pueden utilizar recursos o materiales de uso cotidiano y bajo costo, como algodón, pinceles, lanas, globos y aceites para masaje. A los ejercicios de estimulación, se suman frases de amor y cariño, que refuerzan el vínculo entre la madre y su hijo.

La Seccional Magdalena implementa actividades de cuidado y apoyo en diferentes espacios del distrito de Santa Marta. Otras actividades incluidas en el referido proyecto están dirigidas a la vigilancia, control y prevención de vectores. Además, la Cruz Roja coordina campañas de limpieza y recolección de inservibles en comunidades y centros escolares, visitas domiciliarias, talleres en centro laborales y de estudios, así como acciones encaminadas a elevar la cultura sanitaria de la comunidad.

 

Esta publicación es posible gracias al generoso apoyo del pueblo estadounidense a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). El contenido es responsabilidad de Save the Children y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y no refleja necesariamente las opiniones de USAID o del Gobierno de los Estados Unidos.

 

Los jóvenes: agentes de cambio para la prevención de enfermedades

En el marco del proyecto Acción Comunitaria contra el Zika, implementado por la Cruz Roja Colombiana en colaboración con la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y Save the Children, más de 120 estudiantes del municipio Soledad, en el departamento de Atlántico, Colombia, han sido capacitados en temas de salud y prevención del virus Zika.

Niños, niñas y jóvenes entre 8 y 16 años de edad de tres instituciones educativas públicas de Soledad (el colegio Dolores Maria Ucros, el instituto Inovasol y el centro escolar Vista Hermosa) han participado en el proceso de formación impartido por los voluntarios de Cruz Roja en el transcurso del año escolar, estableciendo Comités de Salud al interior de la comunidad educativa.

Con la Cruz Roja aprendimos sobre el virus Zika y las complicaciones que puede causar. Nos han enseñado que es importante monitorear el mosquito y eliminar todos los lugares donde se puede reproducir para prevenir las enfermedades. También nos han capacitado para prepararnos frente a un desastre y en brindar auxilio en una situación de emergencia”, detalla una integrante del Comité de Salud de Vista Hermosa.

Los brigadistas escolares apoyan las acciones que implementa la Cruz Roja impulsando el trabajo comunitario en control vectorial y vigilancia epidemiológica con campañas de limpieza y acciones de sensibilización; además, aportan al bienestar de la comunidad con intervenciones de Apoyo Psicosocial para personas afectadas por el virus Zika.

Karen Perez Assia, directora de Salud de la Seccional de Atlántico, explica: “Los Comités de Salud tienen como objetivo formar integralmente al niño, niña y joven, con el fin de ofrecer gestores de cambio para su entorno familiar, escolar y comunitario, fortaleciendo líderes que trabajen en prevención en sus comunidades”.

A través de este proceso, los jóvenes se vuelven agentes de cambio multiplicadores que contribuyen activamente a disminuir la incidencia de las enfermedades transmitidas por vectores en comunidades vulnerables y que últimamente favorecen estilos de vida saludables en sus familias, instituciones educativas y en su entorno, logrando un impacto duradero.

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Giulia Boo

“Conmigo tuvieron una equivocación, pero fue una equivocación hermosa”

Andreina es una de las treinta mujeres que participan en las actividades de Apoyo Psicosocial en Zika organizadas por la Cruz Roja Colombiana en la comunidad de Bello Horizonte, en la periferia de la ciudad de Valledupar. Como muchas de ellas, Andreina llega a la casa comunal donde se realiza la actividad, cargando en sus brazos a su hija.

Hablando de su hija, Andreina relata el comienzo de la gestación: “Yo salí embarazada de Sofia en 2015 y era un embarazo totalmente normal. Cuando tenía unas tres semanas de estar embarazada, tuve un fuerte dolor de cabeza, me dio como una alergia y me hospitalizaron. El médico me dijo que era un simple brote, probablemente ocasionado por el medicamento para el dolor de cabeza, y me dijo que todo era normal. Las ecografías, los controles, todo siguió normal.”

Sofia, quien cumplió 2 años en junio de 2018, observa a su alrededor con curiosidad, pero aún no habla. Usualmente, un adulto la lleva en sus brazos o está acomodada en el piso porque no puede caminar. Cuando nació, los médicos detectaron una anomalía en su cabeza y, tras varios exámenes, comunicaron a la familia que la niña tenía microcefalia, ocasionada por el virus Zika.

Un impacto a nivel social, financiero y psicológico

La emergencia de salud pública global por el virus Zika fue declarada en febrero de 2016. Para esa fecha, ya se estaban evidenciando las consecuencias del brote en las Américas. Entre ellas, la microcefalia es probablemente la más visible y la más impactante, generando complicaciones permanentes en la salud del recién nacido, así como secuelas para la familia, en términos de relaciones sociales, salud, y situación financiera.

El impacto psicológico y social es particularmente fuerte para las madres, revela Andreina: “Cuando Sofie nació, al principio yo la mantuve en secreto. Fue algo doloroso. Pero la misma comunidad me ayudó. Me decían: Es tu hija y te la vamos a querer igualito. Es una niña normal y tú tienes que echarle fuerza a tu hija porque si tú te achicopalas ella también se achicopala. Nosotros te ayudamos, nosotros vamos a estar contigo y lo que necesites aquí estamos.”

Andreina puede considerarse afortunada, puesto que en muchos casos las familias con niños con microcefalia, y hasta las personas que contraen el virus Zika u otras enfermedades, se enfrentan con exclusión y estigmatización en su entorno. Sin embargo, la condición de Sofia dificulta la atención que la mamá puede dedicar los demás hijos y a su hogar, y afecta la situación financiera de la familia.

“Por cuidarla a ella, yo no puedo trabajar: hay que estar siempre pendiente de ella, no se puede dejar sola por mucho tiempo y tengo que llevarla todos los días a terapia. En la terapia, me dicen que la estimule en la casa, que le haga masajitos, porque ella es fuerte. Yo la estoy estimulando, para que salga adelante. Además, hay que cuidar mucho el alimento, porque ella no come sólido y hay que licuarle todo, o darle sopa, puré.”

Apoyo, acompañamiento y transformación social

Desde hace más de un año, en la comunidad de Bello Horizonte la Cruz Roja implementa acciones de Apoyo Psicosocial en Zika, dirigidas especialmente a mujeres gestantes y familias de niños con microcefalia. Los voluntarios, la coordinadora del proyecto y las demás participantes han estado dando acompañamiento a Andreina, quien, gracias a la participación en grupos de apoyo y a visita domiciliarias, está recibiendo soporte para cuidar a su hija de la mejor manera y cuidarse ella misma.

Gracias al trabajo de sensibilización de la Cruz Roja Colombiana, Andreina está ahora más informada sobre el Zika y se ha vuelto un actor importante en la replica de mensajes de prevención a nivel comunitario: “Ahora estamos pendientes de que no haya recipientes con agua para que no nos caiga el huevo del mosquito; mantenemos todo limpio, cuidando de que no nos vaya a dar otra vez, a nosotras, y a otros miembros de la casa.”

A otras mujeres que están embarazadas, les doy el consejo de tener el cuidado en la casa, de estar pendiente, sobre todo en invierno, y limpiar su patio, su casa, y usar toldo. Y de no fallar sus controles, de preguntarle más cosas a su médico. Si hay un brote, preguntar sobre el brote. De no dormirse. Porque yo me dormí. Que no vayan a caer en la inocencia en la cual yo caí. Antes de tener a Sofia no estaba informada sobre el Zika, no sabía qué era.” explica.

Sentada en su patio al final del día, repitiendo con Sofia los ejercicios de estimulación temprana aprendidos con la Cruz Roja, Andreina habla de su amor y devoción por Sofia, a pesar de las dificultades. Reflexiona: “Cuando me enteré de que Sofia tenía microcefalia, pensé: ¿Por qué no me avisaron, por qué no me dijeron que ella venía así? Conmigo tuvieron una equivocación, pero fue una equivocación hermosa.” 

 

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Giulia Boo

Llamados a la movilización comunitaria: la historia del Comité de Bello Horizonte

“En este proceso cambié profundamente, porque antes no tenía el conocimiento que tengo ahora en día. No sabía, por ejemplo, que el huevo del zancudo resiste hasta un año. Ahora conozco las etapas de desarrollo del mosquito y la importancia de limpiar más. Aunque mi casita es de lata y de madera, no importa, está limpia y libre agua estancada y de criaderos.”

En la periferia de Valledupar, en el departamento de César en Colombia, un grupo de habitantes se reúne todas las semanas afuera de una vivienda del barrio de la Comunidad Bello Horizonte. Todos llevan una camisa color verde trébol con el mensaje “Comité de Salud Comunitario, proyecto CAZ”.

Este es uno de los grupos comunitarios que participan en el proyecto Acción Comunitaria Contra el Zika (CAZ) que la Cruz Roja Colombiana comenzó a implementar en 2016 en los departamentos que registraban el mayor índice de presencia del vector transmisor del virus Zika, el mosquito Aedes aegypti. En el municipio de Valledupar, especialmente susceptible de registrar epidemias causadas por el mosquito, la Seccional del César solicitó inicialmente el apoyo de la Secretaría de Salud para identificar a las comunidades en las cuales se estaban presentado más casos de la enfermedad.

En Bello Horizonte, nos fuimos caminando por las 24 manzanas del barrio y convocando por medio de un megáfono a la comunidad, para que compartiera un espacio con nosotros para explicar el rol de la Cruz Roja, qué era el proyecto CAZ, y conocer cuáles eran las necesidades de la comunidad.

A esa reunión se presentaron inicialmente solo dos personas. Pero de allí, gracias al voz a voz, se fueron vinculando más personas hasta que pudimos formar a doce personas y crear lo que hoy es el Comité, relata Jenifer Díaz López, coordinadora del proyecto CAZ de la Cruz Roja del César.

El Comité de Salud de Bello Horizonte implementa principalmente actividades de sensibilización y de vigilancia y monitoreo basados en la comunidad. Sus integrantes realizan visitas domiciliarias, inspeccionando las viviendas y sus alrededores para monitorear la presencia de criaderos de mosquitos, informando a la población sobre cómo evitar que el mosquito se reproduzca y qué medidas adoptar para prevenir la enfermedad del Zika.

Niunjar Rojas Moreno, presidente del Comité, narra: En el monitoreo, encontramos al comienzo que la mayoría de las casas tenían muchos depósitos de agua y criaderos. Hoy por hoy, el noventa por ciento de las viviendas ha mejorado. Hemos logrado tener empatía con la comunidad y ellos mismos ahora se cuidan y cuidan a su entorno, reproduciendo la información con sus vecinos para que todos estemos alerta frente al vector.

Al comienzo la labor fue difícil, porque en la comunidad nunca hubo comités y no se manejaba el tema de salud. A través del proceso que hemos desarrollado, hemos estado concientizando a la población y hoy todos se dan cuenta que es un beneficio.

El Comité está compuesto por una docena de integrantes, incluyendo mujeres, hombres, adultos mayores, jóvenes y niños. Jeider, el más joven de ellos, de tan sólo 8 años de edad, demuestra su entusiasmo: Yo acompaño en la vigilancia y me siento bien porque ayudo a las demás personas. Les informo que para no enfermarse tienen que lavar bien los recipientes, botar las llantas, vaciar los depósitos de agua. Y les cuento cuales son los síntomas de la enfermedad y cómo pueden prevenirla, especialmente las mujeres embarazadas en los primeros tres meses, y también les explico sobre el proyecto.

Por su parte, Tomasa Fragoso, otra integrante del Comité quien se involucró por invitación de una amiga, reflexiona sobre los cambios que el Proyecto y el Comité han generado a nivel individual y comunitario: En este proceso cambié profundamente, porque antes no tenía el conocimiento que tengo ahora en día. No sabía, por ejemplo, que el huevo del zancudo resiste hasta un año. Ahora conozco las etapas de desarrollo del mosquito y la importancia de limpiar más. Aunque mi casita es de lata y de madera, no importa, está limpia y libre agua estancada y de criaderos.

Estos conocimientos los aplico yo misma, pero también intento explicarle a la comunidad, al que se deja hablar. Muchas personas han entendido, nos han hecho caso. Se dan cuenta que el peligro es real y reaccionan.

El Proyecto CAZ cumple 2 años el 30 de septiembre de 2018 y seguirá su implementación durante un año más, tanto en Colombia como en otros cuatro países de América Latina. La Comunidad de Bello Horizonte es una de las 75 comunidades que se han movilizado en Colombia, y de las 190 que en conjunto se han movilizado en estos cinco países para combatir el virus Zika y otras arbovirosis.

Observé un cambio muy drástico en la comunidad. Al comienzo los miembros del Comité tenían ganas de hacer, pero eran indecisos, inseguros. Como la presencia e intervenciones fueron continuas, y el aprendizaje concreto y dinámico, la comunidad se volvió asertiva.

Hemos logrado de que la comunidad aumente su capacidad de respuesta y que si algo pase en futuro ellos ya sepan la ruta a seguir, destaca Yuris Arias, voluntaria de la Cruz Roja quien ha estado involucrada en el proyecto desde su inicio y ha acompañado el proceso de creación y fortalecimiento del Comité de Salud de Bello Horizonte.

Dejar capacidades instaladas en la población es precisamente el foco del trabajo que las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de Colombia, República Dominicana, El Salvador, Honduras y Nicaragua han estado llevando a cabo, con el objetivo de fortalecer la respuesta en salud y mitigar el impacto de futuros brotes de enfermedades tanto a nivel local y nacional, como a nivel regional.

 

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Giulia Boo