Superando las barreras psicológicas y sociales dejadas por el Zika

Las madres y los padres que se reúnen cada dos semanas en Villanueva, en el departamento de Corté de Honduras, bajo la invitación de la Cruz Roja Hondureña saben que al atravesar el umbral del centro comunitario no encontrarán ni miradas curiosas ni rechazo y solo serán recibido con comprensión, apoyo y solidaridad.

“Me hace sentir bien, saber qué yo no soy la única”

La mayoría son madres que llega sola cargando a su bebé, algunas por haber sido abandonadas por su pareja después de dar a la luz, otras por tener un esposo que trabaja todos los días para asegurarse que su familia tenga un techo sobre su cabeza y pueda satisfacer sus necesidades básicas, las cuales incluyen múltiples pasajes hacia centros de salud y costosos medicamentos.

Algunas mujeres tuvieron síntomas durante la gestación, otras no sintieron ningún malestar. Muchas aún no saben si contrajeron el virus del Zika hace más de dos años, cuando estaban embarazadas, ya que el proceso de diagnóstico es largo y los especialistas no han confirmado la diagnosis.

Todas tienen algo en común: su niño o niña tiene la cabeza más pequeña que lo esperado para su edad, presenta atrasos en el desarrollo, necesita atención medica frecuente y muchos cuidados. También hay otra cosa que los une: ninguna de ellas puede negar que esta experiencia no haya tenido un impacto muy grande en su vida.

Me hace sentir bien, saber qué yo no soy la única, qué hay otras mamás que tienen bebés que son iguales que ella.” manifiesta Maryury, observando a los 18 niños, sus mamás y algunos papás sentados al lado de ella en un circulo.

Apoyo psicosocial y estimulación temprana

En los círculos comunitarios intentamos amortiguar los efectos de tener un niño con microcefalia u otros problemas en la salud mental de los padres. Al mismo tiempo nos enfocamos en la estimulación temprana de los niños, para que los padres aprendan ejercicios y cuidados básicos que le permitan desarrollar el potencial de sus bebés” explica Sergio Nuñez, especialista en Cuidado y Apoyo de la Cruz Roja Hondureña.

Madres, padres y bebés se quitan los zapatos y se acomodan en una colchoneta enorme de distintos colores. Con la ayuda de voluntarios, realizan varios ejercicios con sus bebés, estimulando sus capacidades motrices, cognitivas y de lenguaje. Algunos padres toman la iniciativa y se vuelven “líder entrenador”, enseñando al grupo la rutina que practican con su bebé todos los días en la casa.

Movemos sus piernas, sus brazos, su cuello y le ofrecemos juguetes para que los agarre y haga fuerza con sus dedos. Trabajamos con su cabeza y su boca para que aprenda a masticar y a controlar su saliva y siempre le hablamos y enseñamos cosas para que empiece a hablar” explican Maria y Melvin, padres de Iliany, que recién se han incorporado al grupo.

“Con los círculos uno conoce más, se ayuda más”

Los círculos brindan también un espacio en el cual los padres pueden compartir experiencias, contar su historia y hablar de cómo se sienten. Los voluntarios de la Cruz Roja los alientan a expresarse a través de ejercicios de fortalecimiento autoestima y de intercambio.

Wendy, una de las mamás más jóvenes del círculo, revela: “Con los círculos uno conoce más, se ayuda más, descubre más cosas para llevarse con su bebe y ayudarle. Yo me relaciono más con él y me siento mejor. He conocido a varias mamás y me mensajeo con ellas, así nos vamos apoyando, por ejemplo, cuando el niño está enfermo o en otras ocasiones”.

Desde enero 2018, la Cruz Roja Hondureña, trabajando en conjunto con la Secretaría de Salud en el marco del proyecto Acción Comunitaria Contra el Zika, ha identificado 29 casos de familias de niños afectados por el síndrome congénito del Zika en 8 municipios de Honduras. En colaboración con otras instituciones, y con el apoyo de más de 30 voluntarios capacitados en apoyo psicosocial, ha logrado establecer dos círculos comunitarios de apoyo psicosocial: uno en Villanueva, al cual participan 18 familias, y otro en Puerto Cortes, donde se reúnen 7 parejas con sus niños.

 

Esta publicación es posible gracias al generoso apoyo del pueblo estadounidense a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). El contenido es responsabilidad de Save the Children y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y no refleja necesariamente las opiniones de USAID o del Gobierno de los Estados Unidos.

Giulia Boo

Los jóvenes: agentes de cambio para la prevención de enfermedades

En el marco del proyecto Acción Comunitaria contra el Zika, implementado por la Cruz Roja Colombiana en colaboración con la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y Save the Children, más de 120 estudiantes del municipio Soledad, en el departamento de Atlántico, Colombia, han sido capacitados en temas de salud y prevención del virus Zika.

Niños, niñas y jóvenes entre 8 y 16 años de edad de tres instituciones educativas públicas de Soledad (el colegio Dolores Maria Ucros, el instituto Inovasol y el centro escolar Vista Hermosa) han participado en el proceso de formación impartido por los voluntarios de Cruz Roja en el transcurso del año escolar, estableciendo Comités de Salud al interior de la comunidad educativa.

Con la Cruz Roja aprendimos sobre el virus Zika y las complicaciones que puede causar. Nos han enseñado que es importante monitorear el mosquito y eliminar todos los lugares donde se puede reproducir para prevenir las enfermedades. También nos han capacitado para prepararnos frente a un desastre y en brindar auxilio en una situación de emergencia”, detalla una integrante del Comité de Salud de Vista Hermosa.

Los brigadistas escolares apoyan las acciones que implementa la Cruz Roja impulsando el trabajo comunitario en control vectorial y vigilancia epidemiológica con campañas de limpieza y acciones de sensibilización; además, aportan al bienestar de la comunidad con intervenciones de Apoyo Psicosocial para personas afectadas por el virus Zika.

Karen Perez Assia, directora de Salud de la Seccional de Atlántico, explica: “Los Comités de Salud tienen como objetivo formar integralmente al niño, niña y joven, con el fin de ofrecer gestores de cambio para su entorno familiar, escolar y comunitario, fortaleciendo líderes que trabajen en prevención en sus comunidades”.

A través de este proceso, los jóvenes se vuelven agentes de cambio multiplicadores que contribuyen activamente a disminuir la incidencia de las enfermedades transmitidas por vectores en comunidades vulnerables y que últimamente favorecen estilos de vida saludables en sus familias, instituciones educativas y en su entorno, logrando un impacto duradero.

Esta publicación es posible gracias al generoso apoyo del pueblo estadounidense a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). El contenido es responsabilidad de Save the Children y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y no refleja necesariamente las opiniones de USAID o del Gobierno de los Estados Unidos.

Giulia Boo

“Conmigo tuvieron una equivocación, pero fue una equivocación hermosa”

Andreina es una de las treinta mujeres que participan en las actividades de Apoyo Psicosocial en Zika organizadas por la Cruz Roja Colombiana en la comunidad de Bello Horizonte, en la periferia de la ciudad de Valledupar. Como muchas de ellas, Andreina llega a la casa comunal donde se realiza la actividad, cargando en sus brazos a su hija.

Hablando de su hija, Andreina relata el comienzo de la gestación: “Yo salí embarazada de Sofia en 2015 y era un embarazo totalmente normal. Cuando tenía unas tres semanas de estar embarazada, tuve un fuerte dolor de cabeza, me dio como una alergia y me hospitalizaron. El médico me dijo que era un simple brote, probablemente ocasionado por el medicamento para el dolor de cabeza, y me dijo que todo era normal. Las ecografías, los controles, todo siguió normal.”

Sofia, quien cumplió 2 años en junio de 2018, observa a su alrededor con curiosidad, pero aún no habla. Usualmente, un adulto la lleva en sus brazos o está acomodada en el piso porque no puede caminar. Cuando nació, los médicos detectaron una anomalía en su cabeza y, tras varios exámenes, comunicaron a la familia que la niña tenía microcefalia, ocasionada por el virus Zika.

Un impacto a nivel social, financiero y psicológico

La emergencia de salud pública global por el virus Zika fue declarada en febrero de 2016. Para esa fecha, ya se estaban evidenciando las consecuencias del brote en las Américas. Entre ellas, la microcefalia es probablemente la más visible y la más impactante, generando complicaciones permanentes en la salud del recién nacido, así como secuelas para la familia, en términos de relaciones sociales, salud, y situación financiera.

El impacto psicológico y social es particularmente fuerte para las madres, revela Andreina: “Cuando Sofie nació, al principio yo la mantuve en secreto. Fue algo doloroso. Pero la misma comunidad me ayudó. Me decían: Es tu hija y te la vamos a querer igualito. Es una niña normal y tú tienes que echarle fuerza a tu hija porque si tú te achicopalas ella también se achicopala. Nosotros te ayudamos, nosotros vamos a estar contigo y lo que necesites aquí estamos.”

Andreina puede considerarse afortunada, puesto que en muchos casos las familias con niños con microcefalia, y hasta las personas que contraen el virus Zika u otras enfermedades, se enfrentan con exclusión y estigmatización en su entorno. Sin embargo, la condición de Sofia dificulta la atención que la mamá puede dedicar los demás hijos y a su hogar, y afecta la situación financiera de la familia.

“Por cuidarla a ella, yo no puedo trabajar: hay que estar siempre pendiente de ella, no se puede dejar sola por mucho tiempo y tengo que llevarla todos los días a terapia. En la terapia, me dicen que la estimule en la casa, que le haga masajitos, porque ella es fuerte. Yo la estoy estimulando, para que salga adelante. Además, hay que cuidar mucho el alimento, porque ella no come sólido y hay que licuarle todo, o darle sopa, puré.”

Apoyo, acompañamiento y transformación social

Desde hace más de un año, en la comunidad de Bello Horizonte la Cruz Roja implementa acciones de Apoyo Psicosocial en Zika, dirigidas especialmente a mujeres gestantes y familias de niños con microcefalia. Los voluntarios, la coordinadora del proyecto y las demás participantes han estado dando acompañamiento a Andreina, quien, gracias a la participación en grupos de apoyo y a visita domiciliarias, está recibiendo soporte para cuidar a su hija de la mejor manera y cuidarse ella misma.

Gracias al trabajo de sensibilización de la Cruz Roja Colombiana, Andreina está ahora más informada sobre el Zika y se ha vuelto un actor importante en la replica de mensajes de prevención a nivel comunitario: “Ahora estamos pendientes de que no haya recipientes con agua para que no nos caiga el huevo del mosquito; mantenemos todo limpio, cuidando de que no nos vaya a dar otra vez, a nosotras, y a otros miembros de la casa.”

A otras mujeres que están embarazadas, les doy el consejo de tener el cuidado en la casa, de estar pendiente, sobre todo en invierno, y limpiar su patio, su casa, y usar toldo. Y de no fallar sus controles, de preguntarle más cosas a su médico. Si hay un brote, preguntar sobre el brote. De no dormirse. Porque yo me dormí. Que no vayan a caer en la inocencia en la cual yo caí. Antes de tener a Sofia no estaba informada sobre el Zika, no sabía qué era.” explica.

Sentada en su patio al final del día, repitiendo con Sofia los ejercicios de estimulación temprana aprendidos con la Cruz Roja, Andreina habla de su amor y devoción por Sofia, a pesar de las dificultades. Reflexiona: “Cuando me enteré de que Sofia tenía microcefalia, pensé: ¿Por qué no me avisaron, por qué no me dijeron que ella venía así? Conmigo tuvieron una equivocación, pero fue una equivocación hermosa.” 

 

Esta publicación es posible gracias al generoso apoyo del pueblo estadounidense a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). El contenido es responsabilidad de Save the Children y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y no refleja necesariamente las opiniones de USAID o del Gobierno de los Estados Unidos.

 

Giulia Boo

Banco Nacional de Sangre de la Cruz Roja Colombiana recibe premio por estudio sobre el impacto Chikungunya y Zika en el diferimiento de donantes de sangre

La investigación evidencia que el diferimiento por estancia en zona endémica está generando serias repercusiones en los Bancos de Sangre

Según reporte del Ministerio de Salud y Protección Social, en el año 2014, Colombia registró 74 mil casos de infección de fiebre Chikungunya; dos años después, en 2016, se identificaron 58 mil casos de infección por virus Zika, siendo estos los años de brote de dichas enfermedades en el país. Respondiendo a esta situación, el Banco Nacional de Sangre de la Cruz Roja Colombiana instauró medidas adicionales en la selección de donantes para mitigar el riesgo de transmisión de las enfermedades a través de transfusiones.

En este contexto, el grupo de Investigación del Banco Nacional de Sangre de la Cruz Roja Colombiana, coordinado por la Dra. Milena Baquero Acuña y apoyado por la Dra. Ayda Rodríguez, directora del Banco Nacional de Sangre, realizó una investigación sobre el impacto directo de los lineamientos dados desde el Instituto Nacional de Salud para el control de las enfermedades con posible transmisión por transfusión.

El estudio evidencia que entre 2014 y 2017 se registró un aumento significativo de diferimientos debido al motivo “estancia en zona endémica”. “En comparación con al año 2013, la proporción de individuos diferidos por estancia en zona endémica presentó un incremento entre 5.8 y 10.8 veces en los años subsiguientes”.

Un total de 1.470 individuos no pudieron donar su sangre en el periodo antes mencionado por esta razón, lo que representó un desafío importante para el Banco Nacional de Sangre, en la medida que sus donaciones se vieron afectadas.

En el país no se había realizado ningún análisis del impacto que tuvo la introducción de esta medida. Decidimos realizar una investigación porque identificamos que este tipo de diferimiento está generando una afectación grande a los Bancos de Sangre.” comentó la Dra. Baquero.

En sus conclusiones, el estudio destaca que, ante la limitada evidencia de transmisión transfusional de estos dos virus y la seriedad del impacto generado por los diferimientos de donantes, la continuidad de las medidas adoptadas es debatible.

La investigación, denominada “Impacto de las enfermedades emergentes Chikungunya y Zika en el diferimiento de donantes de sangre, 2013-2017”, recibió el premio de mejor trabajo de investigación (categoría Banco de Sangre) en el marco del X Congreso Colombiano y XVII Congreso Iberoamericano de Bancos de Sangre y Medicina Transfusional, realizado en la ciudad de Barranquilla en mayo del presente año.

Consulta el resumen del estudio