Los jóvenes: agentes de cambio para la prevención de enfermedades

En el marco del proyecto Acción Comunitaria contra el Zika, implementado por la Cruz Roja Colombiana en colaboración con la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y Save the Children, más de 120 estudiantes del municipio Soledad, en el departamento de Atlántico, Colombia, han sido capacitados en temas de salud y prevención del virus Zika.

Niños, niñas y jóvenes entre 8 y 16 años de edad de tres instituciones educativas públicas de Soledad (el colegio Dolores Maria Ucros, el instituto Inovasol y el centro escolar Vista Hermosa) han participado en el proceso de formación impartido por los voluntarios de Cruz Roja en el transcurso del año escolar, estableciendo Comités de Salud al interior de la comunidad educativa.

Con la Cruz Roja aprendimos sobre el virus Zika y las complicaciones que puede causar. Nos han enseñado que es importante monitorear el mosquito y eliminar todos los lugares donde se puede reproducir para prevenir las enfermedades. También nos han capacitado para prepararnos frente a un desastre y en brindar auxilio en una situación de emergencia”, detalla una integrante del Comité de Salud de Vista Hermosa.

Los brigadistas escolares apoyan las acciones que implementa la Cruz Roja impulsando el trabajo comunitario en control vectorial y vigilancia epidemiológica con campañas de limpieza y acciones de sensibilización; además, aportan al bienestar de la comunidad con intervenciones de Apoyo Psicosocial para personas afectadas por el virus Zika.

Karen Perez Assia, directora de Salud de la Seccional de Atlántico, explica: “Los Comités de Salud tienen como objetivo formar integralmente al niño, niña y joven, con el fin de ofrecer gestores de cambio para su entorno familiar, escolar y comunitario, fortaleciendo líderes que trabajen en prevención en sus comunidades”.

A través de este proceso, los jóvenes se vuelven agentes de cambio multiplicadores que contribuyen activamente a disminuir la incidencia de las enfermedades transmitidas por vectores en comunidades vulnerables y que últimamente favorecen estilos de vida saludables en sus familias, instituciones educativas y en su entorno, logrando un impacto duradero.

Esta publicación es posible gracias al generoso apoyo del pueblo estadounidense a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). El contenido es responsabilidad de Save the Children y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y no refleja necesariamente las opiniones de USAID o del Gobierno de los Estados Unidos.

Giulia Boo

Comunidades de El Salvador realizan actividades de vigilancia y monitoreo para combatir el Zika

Cada dos semanas, Yamileth Hurtado y Josué Cordón, acompañados por una decena de compañeros voluntarios de la Cruz Roja Salvadoreña, esperan un transporte que los lleve hasta el Caserío de Río Frio, una comunidad donde viven alrededor de doscientas familias ubicada en el Departamento de San Vicente, a una hora y media de distancia de San Salvador, capital de El Salvador.

Al llegar la comunidad, se reúnen con la promotora de salud y un grupo de voluntarios de la comunidad, en su mayoría jóvenes y mujeres, que conforman el Comité de Control y Prevención contra el Zika. Juntos, se organizan en equipos de dos o tres personas y recorren las calles del caserío, visitando varios hogares para realizar actividades de vigilancia y monitoreo en Zika.

En las visitas que hacemos casa por casa, nosotros verificamos que no haya larvas en pilas, y revisamos recipientes, llantas, u otros depósitos donde pueda reproducirse el zancudo que transmite el Zika”, detalla Jose Luis Pleite, miembro del Comité, luego de haberse despedido de una de las familias visitadas.

Yamileth explica que mientras uno de los voluntarios monitorea la presencia de criaderos de mosquitos, otro voluntario lleva a cabo una encuesta con un representante del hogar, recopilando información sobre casos de infección del virus que se han presentado en la familia. Al finalizarse la visita, los voluntarios sensibilizan a los miembros del hogar sobre cómo eliminar los criaderos y prevenir el virus Zika.

Con respecto a la colaboración con los miembros de la comunidad, Yamileth comenta: “Ellos se han vuelto los encargados y nosotros somos su apoyo. Están pendientes de qué día tenemos reunión, qué día realizamos las actividades y están constantes en vigilar a la comunidad. Estamos viendo un gran cambio de actitud en la comunidad, no solamente en los adultos, sino que también en los niños.”

En esta comunidad hemos visto el interés de las personas para conocer más sobre el vector y mantener saludable su caserío. Además de las visitas casas por casa, hemos organizados jornadas de limpieza con el involucramiento de toda la comunidad, y trabajamos en la escuela, donde los niños replican los conocimientos aprendidos.” añade Josué al final de la actividad, antes de despedirse de los miembros del Comité y regresar con los demás voluntarios hacia la sede de la Cruz Roja en San Salvador.

En el departamento de San Vicente, son diez las comunidades en las cuales la Cruz Roja Salvadoreña está implementando actividades de prevención al Zika en el marco del Proyecto Acción Comunitaria contra el Zika. Con este proyecto, la Cruz Roja beneficia a más de 3000 familias en los departamentos de San Salvador, La Libertad y San Vicente.

El proyecto Acción Comunitaria contra el Zika (CAZ por sus siglas en inglés) es una iniciativa de Save the Children y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, que es posible gracias al generoso apoyo del pueblo estadounidense a través de su Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID).