Superando las barreras psicológicas y sociales dejadas por el Zika

Las madres y los padres que se reúnen cada dos semanas en Villanueva, en el departamento de Corté de Honduras, bajo la invitación de la Cruz Roja Hondureña saben que al atravesar el umbral del centro comunitario no encontrarán ni miradas curiosas ni rechazo y solo serán recibido con comprensión, apoyo y solidaridad.

“Me hace sentir bien, saber qué yo no soy la única”

La mayoría son madres que llega sola cargando a su bebé, algunas por haber sido abandonadas por su pareja después de dar a la luz, otras por tener un esposo que trabaja todos los días para asegurarse que su familia tenga un techo sobre su cabeza y pueda satisfacer sus necesidades básicas, las cuales incluyen múltiples pasajes hacia centros de salud y costosos medicamentos.

Algunas mujeres tuvieron síntomas durante la gestación, otras no sintieron ningún malestar. Muchas aún no saben si contrajeron el virus del Zika hace más de dos años, cuando estaban embarazadas, ya que el proceso de diagnóstico es largo y los especialistas no han confirmado la diagnosis.

Todas tienen algo en común: su niño o niña tiene la cabeza más pequeña que lo esperado para su edad, presenta atrasos en el desarrollo, necesita atención medica frecuente y muchos cuidados. También hay otra cosa que los une: ninguna de ellas puede negar que esta experiencia no haya tenido un impacto muy grande en su vida.

Me hace sentir bien, saber qué yo no soy la única, qué hay otras mamás que tienen bebés que son iguales que ella.” manifiesta Maryury, observando a los 18 niños, sus mamás y algunos papás sentados al lado de ella en un circulo.

Apoyo psicosocial y estimulación temprana

En los círculos comunitarios intentamos amortiguar los efectos de tener un niño con microcefalia u otros problemas en la salud mental de los padres. Al mismo tiempo nos enfocamos en la estimulación temprana de los niños, para que los padres aprendan ejercicios y cuidados básicos que le permitan desarrollar el potencial de sus bebés” explica Sergio Nuñez, especialista en Cuidado y Apoyo de la Cruz Roja Hondureña.

Madres, padres y bebés se quitan los zapatos y se acomodan en una colchoneta enorme de distintos colores. Con la ayuda de voluntarios, realizan varios ejercicios con sus bebés, estimulando sus capacidades motrices, cognitivas y de lenguaje. Algunos padres toman la iniciativa y se vuelven “líder entrenador”, enseñando al grupo la rutina que practican con su bebé todos los días en la casa.

Movemos sus piernas, sus brazos, su cuello y le ofrecemos juguetes para que los agarre y haga fuerza con sus dedos. Trabajamos con su cabeza y su boca para que aprenda a masticar y a controlar su saliva y siempre le hablamos y enseñamos cosas para que empiece a hablar” explican Maria y Melvin, padres de Iliany, que recién se han incorporado al grupo.

“Con los círculos uno conoce más, se ayuda más”

Los círculos brindan también un espacio en el cual los padres pueden compartir experiencias, contar su historia y hablar de cómo se sienten. Los voluntarios de la Cruz Roja los alientan a expresarse a través de ejercicios de fortalecimiento autoestima y de intercambio.

Wendy, una de las mamás más jóvenes del círculo, revela: “Con los círculos uno conoce más, se ayuda más, descubre más cosas para llevarse con su bebe y ayudarle. Yo me relaciono más con él y me siento mejor. He conocido a varias mamás y me mensajeo con ellas, así nos vamos apoyando, por ejemplo, cuando el niño está enfermo o en otras ocasiones”.

Desde enero 2018, la Cruz Roja Hondureña, trabajando en conjunto con la Secretaría de Salud en el marco del proyecto Acción Comunitaria Contra el Zika, ha identificado 29 casos de familias de niños afectados por el síndrome congénito del Zika en 8 municipios de Honduras. En colaboración con otras instituciones, y con el apoyo de más de 30 voluntarios capacitados en apoyo psicosocial, ha logrado establecer dos círculos comunitarios de apoyo psicosocial: uno en Villanueva, al cual participan 18 familias, y otro en Puerto Cortes, donde se reúnen 7 parejas con sus niños.

 

Esta publicación es posible gracias al generoso apoyo del pueblo estadounidense a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). El contenido es responsabilidad de Save the Children y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y no refleja necesariamente las opiniones de USAID o del Gobierno de los Estados Unidos.

Giulia Boo

Los jóvenes: agentes de cambio para la prevención de enfermedades

En el marco del proyecto Acción Comunitaria contra el Zika, implementado por la Cruz Roja Colombiana en colaboración con la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y Save the Children, más de 120 estudiantes del municipio Soledad, en el departamento de Atlántico, Colombia, han sido capacitados en temas de salud y prevención del virus Zika.

Niños, niñas y jóvenes entre 8 y 16 años de edad de tres instituciones educativas públicas de Soledad (el colegio Dolores Maria Ucros, el instituto Inovasol y el centro escolar Vista Hermosa) han participado en el proceso de formación impartido por los voluntarios de Cruz Roja en el transcurso del año escolar, estableciendo Comités de Salud al interior de la comunidad educativa.

Con la Cruz Roja aprendimos sobre el virus Zika y las complicaciones que puede causar. Nos han enseñado que es importante monitorear el mosquito y eliminar todos los lugares donde se puede reproducir para prevenir las enfermedades. También nos han capacitado para prepararnos frente a un desastre y en brindar auxilio en una situación de emergencia”, detalla una integrante del Comité de Salud de Vista Hermosa.

Los brigadistas escolares apoyan las acciones que implementa la Cruz Roja impulsando el trabajo comunitario en control vectorial y vigilancia epidemiológica con campañas de limpieza y acciones de sensibilización; además, aportan al bienestar de la comunidad con intervenciones de Apoyo Psicosocial para personas afectadas por el virus Zika.

Karen Perez Assia, directora de Salud de la Seccional de Atlántico, explica: “Los Comités de Salud tienen como objetivo formar integralmente al niño, niña y joven, con el fin de ofrecer gestores de cambio para su entorno familiar, escolar y comunitario, fortaleciendo líderes que trabajen en prevención en sus comunidades”.

A través de este proceso, los jóvenes se vuelven agentes de cambio multiplicadores que contribuyen activamente a disminuir la incidencia de las enfermedades transmitidas por vectores en comunidades vulnerables y que últimamente favorecen estilos de vida saludables en sus familias, instituciones educativas y en su entorno, logrando un impacto duradero.

Esta publicación es posible gracias al generoso apoyo del pueblo estadounidense a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). El contenido es responsabilidad de Save the Children y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y no refleja necesariamente las opiniones de USAID o del Gobierno de los Estados Unidos.

Giulia Boo

“Conmigo tuvieron una equivocación, pero fue una equivocación hermosa”

Andreina es una de las treinta mujeres que participan en las actividades de Apoyo Psicosocial en Zika organizadas por la Cruz Roja Colombiana en la comunidad de Bello Horizonte, en la periferia de la ciudad de Valledupar. Como muchas de ellas, Andreina llega a la casa comunal donde se realiza la actividad, cargando en sus brazos a su hija.

Hablando de su hija, Andreina relata el comienzo de la gestación: “Yo salí embarazada de Sofia en 2015 y era un embarazo totalmente normal. Cuando tenía unas tres semanas de estar embarazada, tuve un fuerte dolor de cabeza, me dio como una alergia y me hospitalizaron. El médico me dijo que era un simple brote, probablemente ocasionado por el medicamento para el dolor de cabeza, y me dijo que todo era normal. Las ecografías, los controles, todo siguió normal.”

Sofia, quien cumplió 2 años en junio de 2018, observa a su alrededor con curiosidad, pero aún no habla. Usualmente, un adulto la lleva en sus brazos o está acomodada en el piso porque no puede caminar. Cuando nació, los médicos detectaron una anomalía en su cabeza y, tras varios exámenes, comunicaron a la familia que la niña tenía microcefalia, ocasionada por el virus Zika.

Un impacto a nivel social, financiero y psicológico

La emergencia de salud pública global por el virus Zika fue declarada en febrero de 2016. Para esa fecha, ya se estaban evidenciando las consecuencias del brote en las Américas. Entre ellas, la microcefalia es probablemente la más visible y la más impactante, generando complicaciones permanentes en la salud del recién nacido, así como secuelas para la familia, en términos de relaciones sociales, salud, y situación financiera.

El impacto psicológico y social es particularmente fuerte para las madres, revela Andreina: “Cuando Sofie nació, al principio yo la mantuve en secreto. Fue algo doloroso. Pero la misma comunidad me ayudó. Me decían: Es tu hija y te la vamos a querer igualito. Es una niña normal y tú tienes que echarle fuerza a tu hija porque si tú te achicopalas ella también se achicopala. Nosotros te ayudamos, nosotros vamos a estar contigo y lo que necesites aquí estamos.”

Andreina puede considerarse afortunada, puesto que en muchos casos las familias con niños con microcefalia, y hasta las personas que contraen el virus Zika u otras enfermedades, se enfrentan con exclusión y estigmatización en su entorno. Sin embargo, la condición de Sofia dificulta la atención que la mamá puede dedicar los demás hijos y a su hogar, y afecta la situación financiera de la familia.

“Por cuidarla a ella, yo no puedo trabajar: hay que estar siempre pendiente de ella, no se puede dejar sola por mucho tiempo y tengo que llevarla todos los días a terapia. En la terapia, me dicen que la estimule en la casa, que le haga masajitos, porque ella es fuerte. Yo la estoy estimulando, para que salga adelante. Además, hay que cuidar mucho el alimento, porque ella no come sólido y hay que licuarle todo, o darle sopa, puré.”

Apoyo, acompañamiento y transformación social

Desde hace más de un año, en la comunidad de Bello Horizonte la Cruz Roja implementa acciones de Apoyo Psicosocial en Zika, dirigidas especialmente a mujeres gestantes y familias de niños con microcefalia. Los voluntarios, la coordinadora del proyecto y las demás participantes han estado dando acompañamiento a Andreina, quien, gracias a la participación en grupos de apoyo y a visita domiciliarias, está recibiendo soporte para cuidar a su hija de la mejor manera y cuidarse ella misma.

Gracias al trabajo de sensibilización de la Cruz Roja Colombiana, Andreina está ahora más informada sobre el Zika y se ha vuelto un actor importante en la replica de mensajes de prevención a nivel comunitario: “Ahora estamos pendientes de que no haya recipientes con agua para que no nos caiga el huevo del mosquito; mantenemos todo limpio, cuidando de que no nos vaya a dar otra vez, a nosotras, y a otros miembros de la casa.”

A otras mujeres que están embarazadas, les doy el consejo de tener el cuidado en la casa, de estar pendiente, sobre todo en invierno, y limpiar su patio, su casa, y usar toldo. Y de no fallar sus controles, de preguntarle más cosas a su médico. Si hay un brote, preguntar sobre el brote. De no dormirse. Porque yo me dormí. Que no vayan a caer en la inocencia en la cual yo caí. Antes de tener a Sofia no estaba informada sobre el Zika, no sabía qué era.” explica.

Sentada en su patio al final del día, repitiendo con Sofia los ejercicios de estimulación temprana aprendidos con la Cruz Roja, Andreina habla de su amor y devoción por Sofia, a pesar de las dificultades. Reflexiona: “Cuando me enteré de que Sofia tenía microcefalia, pensé: ¿Por qué no me avisaron, por qué no me dijeron que ella venía así? Conmigo tuvieron una equivocación, pero fue una equivocación hermosa.” 

 

Esta publicación es posible gracias al generoso apoyo del pueblo estadounidense a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). El contenido es responsabilidad de Save the Children y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y no refleja necesariamente las opiniones de USAID o del Gobierno de los Estados Unidos.

 

Giulia Boo

En imágenes: cómo evitar que el mosquito se reproduzca en tu hogar

Para combatir tanto el virus del Zika, como el Dengue y Chikungunya, una de las medidas más efectivas es eliminar el mosquito que transmite estas y otras enfermedades. Por esta razón, la eliminación de criaderos existentes y la prevención para evitar que se formen nuevos son clave en las estrategias de prevención de epidemias.

En El Salvador, la Cruz Roja Salvadoreña trabaja con voluntarios comunitarios en la implementación de acciones de prevención, vigilancia y limpieza, brindando conocimientos y educando a la población sobre cómo evitar que el mosquito se reproduzca.

En las visitas casa a casa, personal de la Cruz Roja y voluntarios comunitarios explican por qué es importante eliminar el mosquito, dónde y en qué condiciones se reproduce y qué hacer para no tener criaderos en el hogar y en la comunidad.

 

Los voluntarios piden permiso a los miembros de la familia para observar el sistema de almacenamiento de agua en el hogar e identificar posibles criaderos de mosquitos.

En Centro América, y en El Salvador especialmente, uno de los criaderos más comunes es la pila, el lugar donde todas las familias almacenan el agua para uso cuotidiano. El agua estancada y un ambiente fresco y oscuro crean las condiciones ideales para que el mosquito ponga sus huevos.

 

Los voluntarios explican como limpiar la pila a los integrantes del hogar y hacen una demostración para transmitir los conocimientos de una manera más práctica. “La familia debe concentrar sus esfuerzos en eliminar los huevos de los mosquitos de las paredes del recipiente al menos una vez por semana.” explica Alicia Amparo, técnica del proyecto Acción Comunitaria contra el Zika en El Salvador.

 

Para eliminar los huevos de las paredes internas y del fondo de los recipientes de almacenamiento de agua, la Cruz Roja recomienda varios métodos, dependiendo de la disponibilidad de materiales en el hogar. “Explicamos que es importante cepillar con un cepillo y una mezcla de detergente para ropa y cloro”, detalla Alicia.

 

Otra práctica muy importante que la comunidad ha estado adoptando es cubrir los recipientes de almacenamiento de agua, entre ellos pilas, tanques, cisternas, barriles, y cubetas grandes. “Al tapar los recipientes fijos de almacenamiento de agua de uso poco frecuente estamos bloqueando la entrada del mosquito que busca estos lugares para poner sus huevos” explica una integrante de la comunidad, luego de una visita al hogar. Sin embargo, para que esta medida sea efectiva, recuerdan los voluntarios, es importante que la tapa selle el recipiente de manera muy ajustada y no se deforme con el calor.

Estas medidas, juntas con la eliminación de agua estancada adentro y afuera de los hogares y la realización de campañas de limpiezas a nivel comunitario, contribuyen de manera efectiva a la eliminación del mosquito y a la prevención del Zika y otras enfermedades transmitidas por el vector.

 

Fotografías: Cruz Roja Salvadoreña

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Llamados a la movilización comunitaria: la historia del Comité de Bello Horizonte

“En este proceso cambié profundamente, porque antes no tenía el conocimiento que tengo ahora en día. No sabía, por ejemplo, que el huevo del zancudo resiste hasta un año. Ahora conozco las etapas de desarrollo del mosquito y la importancia de limpiar más. Aunque mi casita es de lata y de madera, no importa, está limpia y libre agua estancada y de criaderos.”

En la periferia de Valledupar, en el departamento de César en Colombia, un grupo de habitantes se reúne todas las semanas afuera de una vivienda del barrio de la Comunidad Bello Horizonte. Todos llevan una camisa color verde trébol con el mensaje “Comité de Salud Comunitario, proyecto CAZ”.

Este es uno de los grupos comunitarios que participan en el proyecto Acción Comunitaria Contra el Zika (CAZ) que la Cruz Roja Colombiana comenzó a implementar en 2016 en los departamentos que registraban el mayor índice de presencia del vector transmisor del virus Zika, el mosquito Aedes aegypti. En el municipio de Valledupar, especialmente susceptible de registrar epidemias causadas por el mosquito, la Seccional del César solicitó inicialmente el apoyo de la Secretaría de Salud para identificar a las comunidades en las cuales se estaban presentado más casos de la enfermedad.

En Bello Horizonte, nos fuimos caminando por las 24 manzanas del barrio y convocando por medio de un megáfono a la comunidad, para que compartiera un espacio con nosotros para explicar el rol de la Cruz Roja, qué era el proyecto CAZ, y conocer cuáles eran las necesidades de la comunidad.

A esa reunión se presentaron inicialmente solo dos personas. Pero de allí, gracias al voz a voz, se fueron vinculando más personas hasta que pudimos formar a doce personas y crear lo que hoy es el Comité, relata Jenifer Díaz López, coordinadora del proyecto CAZ de la Cruz Roja del César.

El Comité de Salud de Bello Horizonte implementa principalmente actividades de sensibilización y de vigilancia y monitoreo basados en la comunidad. Sus integrantes realizan visitas domiciliarias, inspeccionando las viviendas y sus alrededores para monitorear la presencia de criaderos de mosquitos, informando a la población sobre cómo evitar que el mosquito se reproduzca y qué medidas adoptar para prevenir la enfermedad del Zika.

Niunjar Rojas Moreno, presidente del Comité, narra: En el monitoreo, encontramos al comienzo que la mayoría de las casas tenían muchos depósitos de agua y criaderos. Hoy por hoy, el noventa por ciento de las viviendas ha mejorado. Hemos logrado tener empatía con la comunidad y ellos mismos ahora se cuidan y cuidan a su entorno, reproduciendo la información con sus vecinos para que todos estemos alerta frente al vector.

Al comienzo la labor fue difícil, porque en la comunidad nunca hubo comités y no se manejaba el tema de salud. A través del proceso que hemos desarrollado, hemos estado concientizando a la población y hoy todos se dan cuenta que es un beneficio.

El Comité está compuesto por una docena de integrantes, incluyendo mujeres, hombres, adultos mayores, jóvenes y niños. Jeider, el más joven de ellos, de tan sólo 8 años de edad, demuestra su entusiasmo: Yo acompaño en la vigilancia y me siento bien porque ayudo a las demás personas. Les informo que para no enfermarse tienen que lavar bien los recipientes, botar las llantas, vaciar los depósitos de agua. Y les cuento cuales son los síntomas de la enfermedad y cómo pueden prevenirla, especialmente las mujeres embarazadas en los primeros tres meses, y también les explico sobre el proyecto.

Por su parte, Tomasa Fragoso, otra integrante del Comité quien se involucró por invitación de una amiga, reflexiona sobre los cambios que el Proyecto y el Comité han generado a nivel individual y comunitario: En este proceso cambié profundamente, porque antes no tenía el conocimiento que tengo ahora en día. No sabía, por ejemplo, que el huevo del zancudo resiste hasta un año. Ahora conozco las etapas de desarrollo del mosquito y la importancia de limpiar más. Aunque mi casita es de lata y de madera, no importa, está limpia y libre agua estancada y de criaderos.

Estos conocimientos los aplico yo misma, pero también intento explicarle a la comunidad, al que se deja hablar. Muchas personas han entendido, nos han hecho caso. Se dan cuenta que el peligro es real y reaccionan.

El Proyecto CAZ cumple 2 años el 30 de septiembre de 2018 y seguirá su implementación durante un año más, tanto en Colombia como en otros cuatro países de América Latina. La Comunidad de Bello Horizonte es una de las 75 comunidades que se han movilizado en Colombia, y de las 190 que en conjunto se han movilizado en estos cinco países para combatir el virus Zika y otras arbovirosis.

Observé un cambio muy drástico en la comunidad. Al comienzo los miembros del Comité tenían ganas de hacer, pero eran indecisos, inseguros. Como la presencia e intervenciones fueron continuas, y el aprendizaje concreto y dinámico, la comunidad se volvió asertiva.

Hemos logrado de que la comunidad aumente su capacidad de respuesta y que si algo pase en futuro ellos ya sepan la ruta a seguir, destaca Yuris Arias, voluntaria de la Cruz Roja quien ha estado involucrada en el proyecto desde su inicio y ha acompañado el proceso de creación y fortalecimiento del Comité de Salud de Bello Horizonte.

Dejar capacidades instaladas en la población es precisamente el foco del trabajo que las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de Colombia, República Dominicana, El Salvador, Honduras y Nicaragua han estado llevando a cabo, con el objetivo de fortalecer la respuesta en salud y mitigar el impacto de futuros brotes de enfermedades tanto a nivel local y nacional, como a nivel regional.

 

Esta publicación es posible gracias al generoso apoyo del pueblo estadounidense a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). El contenido es responsabilidad de Save the Children y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y no refleja necesariamente las opiniones de USAID o del Gobierno de los Estados Unidos.

Giulia Boo

Caribbean National Societies unite to teach others how to fight mosquito borne diseases

We’ve all had the experience of being bitten by a mosquito. We also know that in some places mosquitoes are more present than others. Aside from spraying ourselves with mosquito repellent, what can we do stop the bites?

Mosquitos that carry Dengue, Chikungunya and Zika like to live near humans. We provide them with blood meals and places for them to breed. Mosquito eggs, which can turn quickly from egg to flying mosquito in around a week, get laid in the small amounts of water that can accumulate in trash left around where humans live and tanks and barrels that are not covered or regularly cleaned.

Cleaning up communities has been central to the fight against diseases carried by the Aedes aegypti mosquito in Red Cross’ work around the globe, but how does it get practically done? Red Cross National Societies from the Caribbean region developed the “How to do a Community Clean-up” guide in September 2019 to help answer this question.

All of the National Societies in our region have been working at the community level to reduce the risk of the Aedes mosquito. But we found that many others wanted to understand what the best way to do a clean up was. It is a logistical undertaking that needs more than academic theory. And no-one can tell us better how to do this than the project managers and field officers themselves” said Chantal Braithwaite, Senior Public Health Officer for the IFRC Caribbean Country Cluster Support Team in Trinidad and Tobago.

The short guide is a combination of experiences brought together by the International Federation of Red Cross and Red Crescent (IFRC) Caribbean Country Cluster Office. The simple and easy-to-adopt 13 step process was developed by 11 National Societies who were asked to order, vote, and add what was missing from previous guides. The guide also draws on the content explained in the Zika, Dengue and Chikungunya Toolkit, which lays out a community risk mapping process to drive longer term behaviour change.

The guide is available here.

The “How to do a Community Clean-up” guide was developed thanks to the Red Cross National Societies from Antigua and Barbuda, Barbados, Belize, the Bahamas, Dominica, Grenada, Guyana, Jamaica, Saint Lucia, St Kitts and Nevis, St Vincent and the Grenadines, Suriname and Trinidad and Tobago who provided recommendations, technical support and collaboration during the process.

Monitoreo en Antioquia resalta avances y retos del proyecto CAZ

En septiembre, delegados la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), acompañados por representantes de la Federación Internacional (FICR) y la Cruz Roja Colombiana, realizaron una visita de monitoreo de avances del proyecto Acción Comunitaria contra el Zika (CAZ) en Medellín, Colombia.

El proyecto CAZ se implementa en colaboración con la agencia Save the Children, gracias al apoyo financiero de USAID; esto implica que, además de rendir cuenta a las comunidades que participan en el proceso, el proyecto tiene la responsabilidad de revisar con donante y socio los avances en la ejecución.

La visita, en la cual participaron representantes de USAID y miembros de IFRC, además de coordinadores nacionales del proyecto y representantes del Ministerio de Salud, tuvo como objetivo revisar el desarrollo del proyecto en Colombia y observar la ejecución de algunas actividades.

Esta fue la ocasión para los coordinadores de presentar los avances y el impacto logrado a nivel local y nacional y de resaltar la importancia de la colaboración entre Cruz Roja y autoridades de salud para fortalecer las capacidades y conocimientos de la población y asegurar continuidad en el proceso de prevención de enfermedades transmitidas por el mosquito.

Tras la reunión en las instalaciones de la Seccional de la Cruz Roja de Antioquia, se realizó una visita a la comunidad de Maria Cano-Carambolas y al centro escolar Bello Oriente, donde la Cruz Roja, gracias al involucramiento de miembros de la comunidad y voluntarios, implementa acciones de vigilancia y monitoreo comunitario y de sensibilización de niños y adolescentes.

En su retroalimentación, delegados de USAID destacaron el valor agregado de la Cruz Roja en termino de trabajo comunitario y presencia constante entre la población y la relevancia de la coordinación con las autoridades de salud. En vista de que en octubre 2018 empezará el tercer y último año de ejecución del proyecto, todas las partes involucradas resaltaron la importancia de medir el impacto de las acciones implementadas y considerar la sostenibilidad de las acciones al cerrarse el proyecto.

 

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Fortaleciendo técnicas de vigilancia y monitoreo comunitario en Honduras

Proporcionar a los participantes conocimientos y habilidades para el desarrollo de actividades de vigilancia y monitoreo basado en la comunidad (VMBC) como  parte de la respuesta a la enfermedad de Zika y su vector principal, el Aedes Aegypti, fortalecer habilidades para la recolección y análisis de información por medio de herramientas tecnológicas y facilitar técnicas didácticas para planificar, organizar e implementar actividades formativas en vigilancia basada en comunidad fueron los objetivos principales del curso que se desarrolló en el comienzo de agosto en Puerto Cortes, Honduras.

El curso “Vigilancia y Monitoreo Basado en la Comunidad y Open Data Kit (ODK) Nivel Básico”, desarrollado en conjunto entre Cruz Roja Hondureña, el Centro de Referencia y Preparación Institucional para Desastres (CREPD), la Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y la Secretaria de Salud, pretende incrementar la capacidad de la Sociedad Nacional para realizar procesos de vigilancia y monitoreo ante la enfermedad de Zika agilizando la recolección de datos a través del utilizo de dispositivos móviles.

Más de quince voluntarios, referentes de salud y técnicos del proyecto Acción Comunitaria Contra el Zika (CAZ) de la Cruz Roja Hondureña y Save the Children que trabajan en ocho municipios del país participaron en la actividad, aprendiendo los conceptos clave de la VMBC y familiarizándose con la herramienta ODK para recolectar datos sobre la presencia del mosquito y de la enfermedad en las comunidades.

Ariel Mancía, voluntario en la Cruz Roja Hondureña desde más de 10 años, comenta: “El curso ha fortalecido mis conocimientos en la gestión de encuestas y en el funcionamiento de tecnologías como ODK. Utilizaré estos conocimientos para la aplicación de las encuestas CAPs* en las comunidades”.

Por su parte, Isaac Quintanilla, el también voluntario de la Cruz Roja, explica que la formación le ha permitido aprender a identificar los posibles criaderos de zancudos de una manera más eficaz. “También me ha capacitado para dar una mejor difusión sobre estos temas.” añade, con respecto al componente de mediación pedagógica, la cual ha sido incorporada en la formación para que los participantes puedan desempeñarse posteriormente como facilitadores.

La intención de este curso va más allá de reforzar las capacidades en vigilancia basada en comunidad y recolección de datos; también se enfoca en fomentar habilidades para la réplica de lo aprendido y el intercambio de saberes con las comunidades, con el fin de fortalecer en ellas estas mismas capacidades.” detalla Diany Romo, referente en vigilancia epidemiológica de la Federación Internacional y facilitadora.

La vigilancia y el monitoreo basado en la comunidad es uno de los pilares del proyecto CAZ y se implementa en los cinco países de ejecución del proyecto a través de formaciones de voluntarios y técnicos de la Cruz Roja y actividades regulares en las comunidades, con el apoyo de miembros de Comités comunitarios y la colaboración de la población.

*En el marco del proyecto CAZ, las encuestas CAPs (Conocimientos, Actitudes y Practicas) evalúan los conocimientos de la comunidad con respeto al virus Zika, antes, durante y después de la implementación del proyecto.

 

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Continúan acciones de Apoyo Psicosocial en Zika en Nicaragua

Continuando el proceso de fortalecimiento de capacidades de voluntarios y voluntarias de la Cruz Roja Nicaragüense en el marco del proyecto Acción Comunitaria Contra el Zika, se realizó el taller de “Formación de Círculos Comunitarios de Cuidado y Apoyo Psicosocial en Zika”, con el objetivo de formar a los participantes para que puedan brindar atención y acompañamiento a personas y familias afectadas por el virus, especialmente mujeres embarazadas.

“El taller está dirigido a nuestros voluntarios, con el fin de incrementar la capacidad de respuesta en tema de salud de nuestra Sociedad Nacional. Una vez capacitado el personal, tendremos una intervención más eficaz y de esta manera ayudaremos a que las comunidades aumenten su resiliencia para prevenir y combatir el virus”, comenta Auner García, Director General de Cruz Roja Nicaragüense.

Ana Carolina Picado, referente de Apoyo Psicosocial de la Federación Internacional de las Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja enfatiza la importancia de este enfoque: “El apoyo psicosocial, a través de sus acciones de acompañamiento y atención a las personas, familias y comunidades, permite fortalecer su resiliencia, ayudando a sanar el daño psicológico producido por el Zika y a reconstruir las estructuras sociales y emocionales que se han debilitado debido a la enfermedad.”

En respuesta al contexto que está viviendo Nicaragua, los temas de Acceso más seguro y Primeros Auxilios han sido incorporados en el taller para asegurar una mejor respuesta y atención a la población y apoyo al personal.

La Cruz Roja Nicaragüense ejecuta el proyecto CAZ en los departamentos de Rivas, Chinandega, Masaya, Granada y Somoto. La implementación continúa ajustando las acciones al contexto y garantizando la seguridad de todas las personas involucradas.

 

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Video tutorial animado ¿Cómo construimos una línea de base? 5 pasos para aplicar el método LQAS

La Oficina Regional para las Américas de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) anuncia la publicación una nueva herramienta para técnicos, coordinadores y voluntarios que implementan proyectos de salud en las comunidades.

El video tutorial animado ¿Cómo construimos una línea de base? 5 pasos para aplicar el método LQAS  presenta los pasos claves para realizar una línea de base aplicando el método estadístico Lot Quality Assurance Sampling (LQAS), brindando ejemplos concretos desde el proyecto Acción Comunitaria contra el Zika (CAZ por su sigla en inglés).

Introducción: Línea de base para el proyecto Acción Comunitaria contra el Zika
Capítulo 1: ¿Qué es una línea de base?
Capítulo 2: Los pasos de la línea de base CAZ
Capítulo 3: Aplicando el método LQAS en el proyecto CAZ
Capítulo 4: Gestión de la información
Capítulo 5: Operativizando los resultados de la línea de base

Esta herramienta ha sido desarrollada a partir de la experiencia de implementación de una linea de base de conocimientos, aptitudes y prácticas sobre el virus Zika en las comunidades de cinco países de America Latina, con el propósito de servir de referente para otros proyectos.

El proyecto Acción Comunitaria frente al Zika (CAZ por su sigla en inglés) es una iniciativa de Save the Children y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, que es posible gracias al generoso apoyo del pueblo estadounidense a través de su Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID).