La Organización Mundial de la Salud estimó 10.4 millones de nuevos casos de Tuberculosis (TB) en el mundo y 1.4 millones de muertes producidas por la enfermedad. Desde el año 2000 hubo un avance significativo en la lucha contra la TB, salvando alrededor de 53 millones de vidas y reduciendo la tasa de la mortalidad en un 37%, según el Reporte Global sobre la TB 2017. Este es el resultado de un trabajo conjunto y fuertes alianzas con socios nacionales e internacionales, comunidades y la sociedad civil.

Es por ello que el pasado 27 de noviembre, la IFRC junto a 15 Sociedades Nacionales de la Cruz Roja, Stop TB Partnership, REDTBLAC y la Coalición sobre la TB de las Américas, llevó a cabo una reunión de tres días en Panamá, con el objetivo de seguir fortaleciendo la abogacía en la lucha contra esta enfermedad. La reunión se caracterizó por una alta representatividad de sociedades civiles y movilizadores comunitarios, formando un total de19 países presentes a nivel regional.

Cada día, la TB se cobra la vida de 5.000 personas, algo que la convierte en la enfermedad infecciosa más letal a nivel mundial. Sabemos que este es un dato escalofriante. Pero más aún si se tiene en cuenta que la TB es una enfermedad prevenible y curable. Una de las razones por las que esta cifra sigue existiendo, a pesar de los muchos esfuerzos a nivel global, es que la TB está profundamente arraigada a la pobreza y la exclusión social. Son las comunidades más vulnerables y abandonadas, las que cuentan con limitados acceso a los servicios de salud, aquellas donde la TB tiene mayor incidencia.

El escenario de la TB además, puede ser peor si, una vez combinada con la resistencia antimicrobiana, la TB se vuelve resistente a múltiples medicamentos. Esto representa un importante riesgo de salud pública a nivel global. Adicionalmente, las personas que viven con VIH están particularmente en riesgo de contraer y morir de TB.

“Uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas es el de parar la epidemia de la TB y la co-infección por la TB y VIH. Para esto necesitamos cambiar el paradigma de esta enfermedad. Para que los gobiernos respondan de manera efectiva, debemos cambiar nuestra forma de ver la TB y centrar nuestras acciones en las personas que se ven afectadas por ella, con base en los derechos humanos y con sensibilidad hacia el género “. – dijo Maria Franca Tallarico, Directora de Salud para FICR Américas.

El objetivo principal de la reunión fue el de reforzar la capacidad de los líderes de abogacía comunitaria contra la TB y de los voluntarios de la Cruz Roja y la Media Luna Roja para que participen colectiva y estratégicamente en la abogacía para la eliminación de la TB y del VIH, identificar las prioridades de la región de América Latina y reforzar la red regional de TB.

La ya concluida reunión fue la primera de las cinco que se llevarán a cabo a nivel mundial. La FICR, junto a Stop TB Partnership, las comunidades regionales de TB y las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja llevarán a cabo talleres regionales para crear y reforzar capacidades en cada región. Los resultados y acuerdos alcanzados en cada reunión se incorporarán en la estrategia de abogacía con el fin último de llegar a la Reunión de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre la Tuberculosis, que tendrá lugar en septiembre del 2018.