La República Dominicana ha reportado más de 5,000 casos sospechosos y confirmados del virus del Zika durante la epidemia. Un país tropical donde la mitad del año experimenta lluvias fuertes y una temporada de huracanes persistente como lo vimos con Irma y Maria en septiembre es el hogar perfecto para el Zika y otras enfermedades transmitidas por el mosquito.

“Estamos empezando a ver un cambio en la mentalidad de las personas. Nos están diciendo que quieren contribuir, que quieren prevén el Zika, pero hay factores sociales y económicos que no siempre lo permiten” – dice Leonardo Arias, punto focal en salud de la Cruz Roja Dominicana.

La Cruz Roja Dominicana fue uno de 5 países donde se lanzó el proyecto Acción Comunitaria frente al Zika (CAZ por sus siglas en inglés) el año pasado, en alianza con Save the Children, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (FICR), y con el apoyo generoso de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID por sus siglas en inglés). Durante su primer año, el proyecto alcanzó más de 15,000 personas en 9 provincias del país e involucró más de 200 voluntarios de la Cruz Roja.

Construir una visión compartida

La semana pasada, la Sociedad Nacional trabajo con el personal del proyecto y los representantes de la FICR y Save the Children para construir una visión conjunta del proyecto para su implementación y la prevención del Zika en el año 2. Los socios de CAZ se reunieron con representantes del consorcio que implementa acciones de prevención del virus en el país, incluyendo el Ministerio de Salud, el Centro Nacional para el Control de Enfermedades Tropicales (CENCET), y la representación local del USAID, entre otros.

“Para asegurar una respuesta holística al Zika necesitamos trabajar con aliados. La prevención y el tratamiento del Zika no se enmarcan únicamente en la salud, sino también abarcan temas sociales y educativos. Nuestro reto es asegurar que las acciones que implementamos tengan un impacto a largo plazo y ayuden a prevenir las enfermedades transmitidas por el mosquito en el futuro, no solamente hoy, y para esto necesitamos alianzas sostenibles.” – resalta Ana Rebeca Díaz, delegada de la FICR en desarrollo organizacional.

Durante el segundo año de implementación, CAZ busca continuar a construir la relación con las comunidades que participan en las acciones y asegurar que las personas sean dueños de los cambios de comportamiento positivos que el proyecto fomenta. Para esto el equipo del proyecto se reunió durante 3 días para revisar los pilares del proyecto, que son el control de vectores, comunicación comunitaria y rendición de cuentas a la comunidad (CEA por sus siglas en inglés) y la vigilancia basada en la comunidad. Adicionalmente, el taller incluyo temas de monitoreo y evaluación, comunicaciones, recursos humanos, finanzas y otros temas administrativos.

Comprender el contexto local

El último día de la visita, los delegados de la FICR y el personal del proyecto visitaron la filial 89 de Arroyo Hondo para conocer a los y las voluntarias que apoyan el proyecto y acercarse al contexto de su trabajo diario.

Por ejemplo, una de las comunidades de la filial se ubica en un valle hondo que no cuenta con acceso vial. Aunque la zona se encuentra a solamente 10 minutes en carro del centro de Santo Domingo, la capital del país, la comunidad solamente puede acceder a la ciudad subiendo más de 1,600 escalones. Esto genera una vulnerabilidad a inundaciones, problemas de seguridad y la falta de rutas de evacuación en situaciones de emergencia. Puede ver el video abajo, donde Juan Orlando describe que hacen los voluntarios de la Cruz Roja en esta comunidad:

En el próximo año, CAZ continuará a trabajar con miles de dominicanos para promover la prevención del Zika y la concientización sobre otras enfermedades transmitidas por los mosquitos como es el dengue y la chikungunya.