Alicia da Rauda es voluntaria de la Cruz Roja Salvadoreña. Alicia ha formado parte del equipo de voluntarios de la Operación Zika desde el primer momento y ha participado de forma activa en actividades y campañas comunitarias.

Durante la primera fase de la Operación fue difícil involucrar a la comunidad. Las comunidades participantes de Soyapango e Ilopango enfrentan a diario desafíos económicos, sociales y de violencia. Como resultado, se generan miedos y falta de confianza por parte de la comunidad, en especial hacia actores externos. Sin embargo, el construir una relación con los beneficiarios y encontrar nuevas formas de compartir la información, tal como canciones y actividades participativas ha ayudado a romper el hielo.

“Al inicio, cuando íbamos a las comunidades, estas estaban sucias y tenían muchos criaderos. Hoy en día vemos mucho cambio. Existe una verdadera conciencia sobre la prevención del Zika. Yo creo que el proyecto va más allá del Zika, sino que es una forma para construir un sentido comunitario, darle recursos a la comunidad para que puedan vivir mejor.” – dice Alicia.

Alicia nos contó que el compartir su historia personal le ha ayudado a construir una relación con los miembros de la comunidad. “Para mí, el trabajar en Zika es muy significativo. Mi padre falleció por complicaciones asociada a Chikungunya unos años atrás. Poder compartir información y enseñar a las comunidades la prevención del virus Zika es una forma de ayudar a otros y asegurarme de que nadie tenga que pasar por los tiempos tan difíciles que vivió mi familia.”

A lo largo de la Operación, la Cruz Roja Salvadoreña ha llevado a cabo actividades educativas y campañas de concientización sobre la eliminación de criaderos y vectores, métodos de limpieza comunitaria y de prevención de la transmisión del virus por vía vectorial o sexual.