La Cruz Roja Colombiana está llevando a cabo un proceso piloto de instalación de ovitrampas en 5 departamentos en el país. En las últimas semanas, el personal y los voluntarios de la Cruz Roja han instalado ovitrampas en varias comunidades y casas para medir el impacto de las actividades de control vectorial al nivel comunitario. Estas actividades forman parte del abordaje de vigilancia basada en la comunidad dentro del proyecto Acción Comunitaria frente al Zika (CAZ), implementado por la sociedad nacional, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR), Save the Children y con el generoso apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Adicionalmente, se realiza en coordinación con el Instituto Nacional de la Salud y autoridades de salud locales.

El Proyecto CAZ se está enfocando en un abordaje que empodera a las comunidades para que puedan apoyar las autoridades de salud en la vigilancia del vector, como parte de una estrategia de la vigilancia basada en la comunidad. Al mismo tiempo, las ovitrampas forman parte del ciclo de monitoreo del proyecto. Uno de los objetivos principales de CAZ es reducir los criaderos de mosquitos y promover cambios de comportamiento positivos en las comunidades para prevenir los virus transmitidos por el vector. En cuanto se disminuya la disponibilidad de criaderos en las comunidades, se debe notar un aumento en el número de huevos depositados en las ovitrampas.

“Primero, identificamos las áreas y las casas donde vamos a instalar las ovitrampas en la comunidad. Luego, hacemos una introducción en sus casas y les explicamos la intervención, y también les damos información sobre el virus del Zika. Si están de acuerdo en formar parte de las actividades, instalamos las ovitrampas y luego regresamos a monitorear los huevos de los mosquitos cada 7 días.” – explica Maritza Peña, voluntaria de la Cruz Roja Colombiana en el Meta.

Durante la primera fase de la intervención, los voluntarios instalan las ovitrampas y las monitorean durante 8 semanas, asegurándose de que la comunidad entiende el proceso y se siente cómoda teniendo la ovitrampa en su casa. En la siguiente etapa, la Cruz Roja implementara varias actividades para concientizar a la comunidad sobre el vector y su prevención; para luego medir el impacto de estas acciones con la ovitrampa. Adicionalmente, los voluntarios transmitirán su conocimiento sobre el monitoreo de las ovitrampas y las poblaciones de los mosquitos a la comunidad.

Dado que el Proyecto CAZ aborda la prevención del Zika desde una perspectiva holística y centrada en la comunidad, el monitoreo y vigilancia a través de las ovitrampas forma parte de una estrategia más extensa de actividades que se llevaran a cabo en 5 países durante 3 años.

¿Qué es una ovitrampa?

La ovitrampa está diseñada para atraer mosquitos hembras y crear criaderos de mosquitos. Normalmente, una ovitrampa consiste de un contenedor negro que se llena de agua con pasto y dos paletas de madera. Luego, este contenedor se coloca en una zona oscura de la casa y se revisa semanalmente para monitorear los huevos y larvas de mosquitos.