Tras mega tormentas Irma y Maria, debemos estar en alerta ante enfermedades transmitidas por los mosquitos

por Erin Law, experta de la FICR en salud pública y asesora global en Zika

Cuando tu casa ha sido destruida, pensar a largo tiempo es un lujo, por ejemplo, como será tu vida en un año o en una década. Mientras estas revisando que ha quedado de tus pertinencias, es poco probable que estés contemplando enfermedades transmitidas por el mosquito.

Mirar tan lejos en el futuro es un lujo que las personas que están examinando los escombros, volcando los techos corrugados, y arrastrando las ramas para descubrir lo que podría quedar, simplemente no tienen.

Ahora y en el futuro, el cambio climático está cambiando la forma en que experimentamos los desastres naturales. Un huracán, que atraviesa el Atlántico desde África y cae con toda su fuerza en las islas del caribe no es nada nuevo. Hay una razón porque llamamos la mayor parte de la segunda mitad del año la temporada de los huracanes.

Algo que si es nuevo es que los científicos especializados en el clima nos dicen que veremos muchos más huracanes, y mucho más fuertes. Mientras que el mundo monitoreaba con terror la intensificación de Irma y luego Maria, algo quedó claro – las altas temperaturas de la superficie del océano ayudaban a los huracanes recuperar fuerza. Y seguirá pasando así.

Mientras que el Huracán Irma estaba destruyendo la isla de Barbuda e inundado Cuba y Haití, y el Huracán Maria dejo sin luz casi todo Puerto Rico, las fuertes lluvias de estas tormentas limpiaron los huecos donde se estaban escondiendo los mosquitos y sus huevos. Que bien, pensaría uno. Sin embargo, durante este mismo proceso de limpieza, Irma y Maria dejaron aún más lugares para la propagación de los mosquitos. Edificios dañados, tanques de agua, basura, llantas, latas, macetas y mucho mas se ha llenado de aguas estancadas y se ha continuado a llenar con las lluvias. Hasta las basuritas más pequeñas, que no parecen una amenaza al lado de una línea eléctrica caída o un edificio colapsado, pueden ser la nueva casa para los mosquitos Aedes aegypti.

Dentro de pocas semanas y meses, las personas que ahora están pensando solamente en su retorno a casa y la recuperación de su vida normal, estarán rodeados por nubes de mosquitos. Y algunos de estos mosquitos serán vectores de enfermedades.

Millones de personas en las Americas han sido afectados por el dengue, chikungunya y el Zika en los últimos años. Desde el 2012 se han dado más de 10 millones de casos de dengue. Mas de 2 millones de personas fueron infectadas con la chikungunya tras su aparición en América Latina y el Caribe en el 2013, la cual puede causar dolor de articulaciones debilitante durante meses o años. El virus del Zika ha dejado su marca en la región durante su brote en el 2015 y 2016, afectando a familias que han visto complicaciones asociados al Zika, incluyendo el síndrome congénito como la microcefalia que conlleva una carga emocional y económica a largo-plazo. Hasta la fecha, se han detectado alrededor de 600,000 casos sospechosos del Zika en la región.

Estas enfermedades regresan cada temporada, dejando un pequeño periodo de descanso a los países afectados. Las predicciones epidemiológicas dicen que las enfermedades seguirán, brotando cuando la inmunidad de grupo este más baja o cuando lo permitan las condiciones ambientales.

¿Si sabemos que el cambio climático empeorara los desastres, que podemos hacer para frenar a los mosquitos y las enfermedades que siguen? Un científico climático que respeto mucho una vez me dijo, “¿cuál es el punto de un pronóstico si no conocemos cual será el impacto?”. ¿Aunque sepamos que el clima está relacionado a los desastres, que los mosquitos y las enfermedades los siguen, como podemos saber su impacto en el futuro?

La realidad es que el impacto depende de nosotros. Sabemos que tendremos huracanes más fuertes. Por lo cual necesitamos que las comunidades sean más fuertes y resilientes. Comunidades que tengan albergues que los protegen de los desastres resultado del cambio climático y no solamente permitan sobrevivir entre un huracán y el otro. Comunidades que pueden y toman acciones para crear un ambiente que no sea propicio para los mosquitos, reconstruyendo mejor sus sistemas de manejo de desechos sólidos y almacenamiento de agua. Y más que nada, comunidades que sepan cuales son los riesgos, que mosquitos pueden invadir sus casas y causar enfermedades, y como protegerse de ellos. ¿Seguramente, así el impacto se podrá reducir?

Las personas que están tratando de sobrevivir los efectos de Irma y Maria no tienen el tiempo de pensar en el clima, mosquitos y enfermedades ahora mismo. Sin embargo, nosotros sí. Y tenemos que hacer más para reducir los impactos negativos.

IGNITE Stage: la FICR trabaja con un enfoque centrado en las comunidades

El 9 de marzo de 2017, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (FICR) participó en el IGNITE Stage en el marco de la Quinta Plataforma Regional para la Reducción de Riesgo de Desastres en las Américas (PR17). La presentación titulada “Las comunidades como el eje central de nuestro trabajo: una Guía de comunicación comunitaria” se centró en compartir la Guía de comunicación comunitaria elaborada por el Movimiento y un video de prevención y herramienta de comunicación comunitaria producidos por la Operación Zika de la FICR. Lea más